La segunda semana de enero Centroamérica y la Unión Europea jugarán con sus cartas más fuertes para lograr un Acuerdo de Asociación entre ambas partes que incluye un acuerdo político, cooperación y libre comercio y que se viene negociando desde principios del año pasado.
La viceministra de Fomento, Industria y Comercio, Verónica Rojas, miembro del equipo negociador por parte de Nicaragua, explicó que este diciembre ambas partes realizaron una “minicumbre” con el objetivo de allanar el camino para la próxima ronda de Bruselas en enero y mejorar las ofertas por ambas partes. “Ya le expusimos a Europa la necesidad de que debíamos empezar la discusión de nuestros productos estratégicos”, dice.
Una propuesta a la que se resiste la Unión Europea quien —según la funcionaria— respondió con la insistencia de que “se debía trabajar sobre textos y nosotros señalamos que ya es el momento de empezar a definir en forma clara y concreta el reconocimiento de las asimetrías entre las regiones”.
La próxima ronda de negociaciones será la sexta entre ambos bloques de países y se espera que en la misma ya empiecen a tratarse los temas considerados “fuertes” por los dos lados.
Según la viceministra, el tema de las asimetrías en el aspecto comercial tiene que quedar definido, ya que no se puede tratar de una negociación entre iguales.
FONDO SOBRE LA MESA
La creación de un fondo de apoyo para concluir el proceso de integración centroamericana y de apoyo a las economías del área estará en el tapete en esta próxima negociación.
La creación de este fondo, que inicialmente algunos países planteaban que sería de unos 20 mil millones de dólares, “entra como tema de discusión en la sexta ronda, con una propuesta concreta por parte de Nicaragua. La Cancillería va a dar la información en la primera semana de enero”, afirmó la viceministra quien aclaró que se trata de una propuesta regional.
También se discutirá el punto de las medidas fitosanitarias para los productos de origen agropecuario, “tema delicado para ambas partes”, señaló Rojas.
Otro tema polémico será el de ubicación geográfica, que planea que la protección de productos fabricados en determinada región geográfica, que restringiría su fabricación por parte de los países de la región, “es un tema altamente sensible y en el que no hemos logrado consenso”, destacó.