Fue impactante la llegada de las pequeñas cajas donde venían los restos de cinco de los 15 nicaragüenses asesinados en Zacapa, Guatemala, el pasado 8 de noviembre. Tres de ellos eran de Chinandega y dos de León.
Las ahora víctimas viajaban a buscar empleo y otros para adquirir mercadería, en el autobús que partió de Managua y que fue hallado incinerado, en el que la Policía guatemalteca denomina es un peligroso sitio.
Azucena Martínez, progenitora de los dos chinandeganos, clamaba al cielo ante la cruel muerte de sus hijos, Dulce María y José Miguel Rivera Martínez, de 25 y 22 años respectivamente, ocurrida el pasado sábado 8 de noviembre.
“Ante la justicia divina van a pagar”, repetía angustiada la adolorida madre ante los restos.
Miguel Ángel Rivera recordó el inmenso cariño que le profesaba su hija mayor; de su vástago la esperanza que estuviera con ellos hasta el final de sus días en la vivienda que compartían cerca de la cancha Silvio Vega, de la colonia Roberto González.
Los restos arribaron a la frontera El Guasaule a las 4:30 a.m. de ayer, una caravana de vehículos custodiada por la Policía Nacional se movilizó horas después hasta la ciudad de Chinandega.
Los primeros en llegar a las once de la mañana fueron los restos de la pareja de hermanos chinandeganos, hasta la pequeña sala de la vivienda ubicada de la parroquia Santa Ana dos cuadras abajo, donde se velaron anoche y hoy serán sepultados.
EN ENERO EL RESTO
Otras tres cajas funerarias contenían los restos de Brenda Lorena Hernández Blandón, Manuel Antonio Ortega y la última los de Ecsman Alberto Vega Aguilar.
Patricia Ortega, originaria del barrio El Coyolar, de León, sollozaba ante los restos de su hermano Carlos Ortega y manifestó que era demasiada la crueldad efectuada por los asesinos. “Lo que le hicieron no tiene nombre”, señaló.
Eder Boche, representante de la funeraria Nazaret en Guatemala entregó las pequeñas cajas con las identificaciones del ADN que se les practicó a los familiares; otras diez pruebas son examinadas y los familiares esperan les sean entregadas en los primeros días de enero.
Manuel Rugama y el capitalino Luden Montenegro son los fiscales enviados a Guatemala después del terrible suceso. Rugama señala que la Policía de ese país trabaja alrededor de dos hipótesis, de las siete iniciales; víctimas de la narcoactividad o de ladrones comunes.
APOYO EN TRASLADO
Yuri Orozco, directora general consular, expresó que el apoyo en el traslado de las víctimas es del Gobierno de la República, además atenderán al resto que esperan sean reconocidos con la prueba de ADN. Los restos del holandés fueron entregados a los representantes de ese país en Guatemala.
reciben cadáveres en leÓn
En León, los restos de dos de las personas asesinadas en Guatemala, fueron recibidos ayer por familiares.
Acongojada y con lágrimas en sus ojos, Marta Blandón, de 45 años, madre de Brenda Lorena Hernández, una de las fallecidas, no podía comprender la muerte de su hija. “Dejó a dos niños pequeños, uno de seis años y el otro de dos años y medio, ella era comerciante y lo que ganaba era para sus hijos, no sé por qué pasa esto”, dijo llorando Blandón.
La señora recibió los restos de su hija en una caja pequeña, pues el cuerpo estaba calcinado por completo, por lo que consideró buscar una caja más grande y poder darle cristiana sepultura. Los familiares de Blandón han tenido que guardar las fotos y decidieron enterrar el cuerpo ayer mismo.
Milagro del Socorro Carvajal, de 32 años, con el rostro que reflejaba impotencia e incapacidad, lloraba por Manuel Antonio Ortega, quien también fue asesinado en Guatemala. Agradeció “a las personas que nos apoyaron, teníamos que pagar más de cinco mil dólares, y de dónde lo íbamos a conseguir, nunca pensé que a mi esposo le iba a suceder esto, con él tenía cuatro hijos”, dijo .
Hasta el momento los familiares de las víctimas no han recibido de las autoridades correspondientes, el resultado de las investigaciones. De las cuatros personas que vivían en León, el Consulado nicaragüense hasta el momento ha logrado entregar dos cadáveres. La Alcaldía donó las cajas fúnebres.