El haber estado detenido en dos ocasiones, por los delitos de lesiones y alteración al orden público, le sirvió a Moisés Sebastián Santos Cárdenas, de 20 años, para reflexionar y cambiar el rumbo que llevaba su vida cuando era miembro de una pandilla en el barrio Roberto Clemente, de Diriamba.
Su sueño de estudiar una profesión desde muy niño fue truncado por la falta de recursos económicos de sus padres, sin embargo, esa inquietud siempre estuvo presente y fue así que la oportunidad le llegó hace seis meses.
Santos Cárdenas es uno de los 250 jóvenes que la mañana de ayer recibieron sus títulos en Técnico Operador en Computación, por lo que ahora aspira a conseguir un trabajo.
“Ésta es una meta alcanzada en mi vida, ahora tengo la visión de seguir estudiando para ser profesional”, dijo Santos.
EQUIPOS DE TRABAJO
El proyecto de capacitación a jóvenes en riesgo fue promovido por el Instituto Politécnico de Jinotepe y el Instituto de Juventud y Deporte (Injude), que aparte de darles los títulos a los chavalos, también les entregaron equipos de trabajo.
Josué Sánchez, representante del Injude en Carazo, dijo que este proyecto se ejecutó con chavalos de los municipios de Jinotepe y Diriamba, a quienes se les capacitó en ebanistería, carpintería, técnico en caja, mecánica automotriz, operador en computación, entre otras carreras técnicas.
“La mayoría de estos jóvenes estaba en riesgo y ahora queremos darles seguimiento para que consigan trabajo”, dijo Sánchez.
Uno de los proyectos que se pretende implementar con estos jóvenes es crear grupos para crear microempresas de servicios en las diferentes áreas, pues ya existe un fondo de financiamiento disponible que lo promoverán diferentes instituciones.
Ante la gran cantidad de jóvenes que conforman grupos juveniles y pandillas en diferentes sectores de Carazo, existe la posibilidad de orientarlos y ofrecerles becas de estudios a través de los líderes de barrios.