El ambiente no pudo ser mejor. La algarabía de los niños y niñas, que padecen lupus eritematoso, se escuchaba desde lo lejos.
Por un momento se olvidaron de bajones de plaqueta, problemas renales, uso de corticoides y otros tecnicismos médicos que son del uso común para estos pequeños que han aprendido a convivir con esta enfermedad.
La actividad, organizada por la Asociación Nicaragüense Pro Lupus Eritematoso (Asonile), fue todo un éxito, gracias al apoyo de la Fundación Guerrero, Telefónica de Nicaragua y Tip Top Industrial.
Esta asociación requiere de mucha ayuda y es la empresa privada la que hace posible que niños, niñas y mujeres enfermos de lupus puedan tener acceso a medicamentos o productos de uso básico, que a veces resulta difícil conseguir por la falta de dinero. Y es que un pequeño aporte contribuye a mejorar la calidad de vida de una persona.