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En Letra Pequeña
Fabián Medina
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Regateo

A estas alturas, el Frente Sandinista sabe que algo tiene que pagar por el fraude electoral. Ya se percató de que no puede salir limpio. El escenario ideal era quedarse con las 105 alcaldías, establecer una mayoría virtual, aguantar unos tres días de reclamos y oficializar un método electoral que haría imposible que perdiera por los siglos de los siglos. Este plan ya no es posible. Demasiada resistencia. Lo que queda es regatear. Tratar de pagar el menor costo posible.

Opciones

Una salida “light” sería pedir que por la institucionalidad se dejen las cosas como están, destituir a este Consejo Supremo Electoral y ofrecer garantías de que en las próximas elecciones habrá observación nacional e internacional. Otra sería acceder al recuento de actas en ciertos municipios con observación, y soltar algunas de las alcaldías cuyo triunfo resulta imposible sostener. Y el escenario más feo para los orteguistas es precisamente por el que puja la oposición: anular las elecciones y volverlas a realizar bajo nuevas condiciones. Podría volvérseles un desastre.

Caída

El Frente Sandinista se ha quedado solo reclamando el “triunfo contundente”. El barco hace aguas. Hasta sus propios aliados muestran vergüenza. Entre más largas le dé a la “retractación”, más sufrirá Nicaragua. Hoy se decide si se va o se queda la Cuenta Reto del Milenio, ayer unos congresistas pedían sacar a Nicaragua del Cafta, y la Unión Europea alista sus maletas. Es criminal no detener esta caída.

Imitaciones

Hace algunos meses, Dora María Téllez se sentó en una hamaca en la Rotonda Rubén Darío para iniciar una huelga de hambre en protesta por la decapitación electoral a su partido. Por ello se comenzó a llamar a ese lugar “Rotonda de la Dignidad”. Poco después “alguien” mandó a ocupar todas las rotondas de Managua. En un momento, los nicaragüenses empezaron a usar la bandera azul y blanco para mostrar su inconformidad con el gobierno de Ortega. Poco después, “alguien” ordenó que todos los actos oficiales y partidarios se llenaran con miles de banderas de Nicaragua a la par de la rojinegra. Grupos opositores en diferentes ocasiones convocaron para sus marchas en las inmediaciones del Hotel Princess. Hace poco, “alguien” decidió que el Frente Sandinista celebrara su “contundente victoria” en ese mismo lugar.

Caprichos

Doña Rosario Murillo se parece a esas niñas caprichosas que, como ven que a la vecinita le compraron una muñeca Barbie, ella se compra diez de los modelos más caros y se pasea frente a la casa vecina para que quede claro que nadie puede tener más que ella. Como Kiko con el Chavo del Ocho.

Muchedumbres

Se han fijado que Daniel Ortega no puede hablar si no le congregan una muchedumbre. Es incapaz de dar una conferencia de prensa, o enviar un mensaje a la Nación desde su despacho presidencial como lo hace cualquier presidente del mundo, incluyendo a su amigo Hugo Chávez. Si ése es “pueblo”, como acostumbra decir, y no portátiles alquiladas, ¿cómo es que esas personas llegan cuando ni siquiera se sabe a veces de qué va a hablar? Obviamente son recogidas, transportadas y sentadas ahí con el único propósito de satisfacer la carencia sicológica del alguien que no puede hablar si no es ante “el pueblo”, aunque todos sepamos que es una gran mentira la que le hacen.

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