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Noticias >> Opinión
Del fraude a la censura
Arquímedes González
El autor es periodista y escritor
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Otra vez, la censura relincha en Nicaragua y por eso me manifiesto contra esta agresión a la libertad de expresión, a la literatura y a la persona del escritor nicaragüense Sergio Ramírez.

Su escrito Horno al rojo vivo, que sería el prólogo para la publicación de la antología poética de Carlos Martínez Rivas en una colección que publicaría el diario El País en España, ha sido vetado por este Gobierno que pisotea desde los votos de los nicaragüenses, las instituciones hasta personas independientes que expresan su desacuerdo con el rumbo de las agresivas políticas del presidente Daniel Ortega.

Ahora, una vez más, estamos ante el ataque de un Gobierno que ha creído que a los nicaragüenses nos dará miedo su desalmado actuar. Yo, a como los demás, le respondo: no debemos dejar que esta oscura fuerza nos limite y nos acorrale en su intento por arrastrar al país al abismo.

Este nuevo capítulo se suma a los desmanes contra el poeta Ernesto Cardenal, el periodista Carlos Fernando Chamorro, Sofía Montenegro, medios de comunicación, representantes de la Iglesia católica y cada una de las personas a quienes el presidente Ortega sueña acallar abriendo juicios en su contra, desprestigiándolos o pretendiendo someterlos con sus aparatos institucionales y grupos de choque.

Pero cada una de sus acciones destinadas, según la táctica, a amedrentarnos, hará que caiga no el espíritu de libertad de cada uno de nosotros, sino que se desmorone la cada vez más deteriorada imagen nacional e internacional del presidente Daniel Ortega y de quienes se encargan de legitimar el vandalismo que se comete.

Si piensan que con sus continuados ataques nos acallarán, tendrán que comenzar por hacerle juicio a cada uno de los miles de nicaragüenses que leímos a Carlos Martínez Rivas, que sentimos en su obra a un exponente internacional de la literatura nacional y no a un poeta ahora secuestrado por la decisión y capricho de unos cuantos que actúan mediante el fraude y la mentira.

Ayer fue el fraude, hoy la censura, pero mañana y siempre, una y otra vez, volveremos a responder levantando nuestras voces contra estas prácticas de dictadores que ya no tienen lugar en Nicaragua, porque pretendiendo lastimar la integridad de cada uno de los ciudadanos, nos hace más fuerte y nos convence que debemos preservar la democracia que se ha conquistado estos años.

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