Aún quedan algo más de 40 días para que el Presidente saliente de EE.UU., George W. Bush, entregue el poder a su sucesor, Barack Obama, pero ya la melancolía se apodera de la Casa Blanca.
En las últimas semanas el Presidente saliente, que entregará el poder el próximo 20 de enero, ha dejado escuchar un tono cada vez más nostálgico en sus intervenciones públicas.
El sentimiento de nostalgia parece haberse extendido a toda la Casa Blanca, y desde luego a la Primera Dama, que esta semana, en declaraciones a la prensa para presentar las decoraciones navideñas, también ha admitido cierta melancolía.
“Son emociones encontradas. Me entristece dejar a toda la gente que me cae tan bien y con los que he podido entablar amistad durante los años que he vivido aquí. Me entristece dejar esta bella casa”, admitió Laura Bush.
Pero la melancolía no sólo se escucha, es también palpable en las pequeñas escenas cotidianas en la Casa Blanca. Si antaño los periodistas se agolpaban en la pequeña sala de prensa del ala Oeste para asistir a las ruedas de prensa, que muchos debían escuchar de pie, ahora apenas un puñado asiste a las comparecencias diarias de la portavoz, Dana Perino, y sus asistentes.
PREPARATIVOS PARA LA INVESTIDURA
Cada funcionario es consciente de cuántos días, exactamente, quedan para que tome posesión el nuevo Gobierno.
Y si llegaran a olvidarlo, está para recordárselo el ajetreo que proviene del exterior de la Casa Blanca.
Desde hace semanas los obreros trabajan frente a la fachada norte del edificio, en plena avenida Pennsylvania, para erigir las tribunas que permitirán presenciar la comitiva presidencial tras la ceremonia de investidura en el Capitolio, el 20 de enero.
Según Perino, cierto sentimiento de tristeza “es inevitable cuando se acerca el final”.
Sin embargo, matiza la portavoz, “cada vez que uno piensa que puede ceder a la reflexión y la nostalgia pasa algo”, como ocurrió en vísperas del Día de Acción de Gracias, cuando un grupo de terroristas desató una ola de atentados en Bombay. “El trabajo en la Casa Blanca no acaba nunca”, musita.