publicidad
Noticias | Servicios | Suplementos | Especiales | Magazine | Nicas en el Exterior | Publicidad | Contáctenos
Managua, 24/11/2009 5:35 PM
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Editorial
La manipulación de la fe
publicidad

La celebración de la festividad de la Virgen María en este año, dejará entre muchos creyentes católicos el amargo sabor de la manipulación con fines políticos de que ha sido objeto por parte del gobierno de Daniel Ortega. De nada valió la petición que hicieron públicamente los obispos, para que no se siguiera profanando la imagen de la Virgen en las rotondas de Managua, esos espacios públicos que han sido convertidos en escenarios de los deprimentes aquelarres pseudos religiosos del régimen orteguista.

Hay que decir, sin embargo, que de esto no son culpables las personas necesitadas que, a cambio de unos cuantos billetes y raciones de comida, permanecen en las rotondas simulando que rezan. Tampoco son culpables los empleados públicos que participan en las purísimas políticas celebradas en las sedes gubernamentales. En su gran mayoría éstos son personas de fe que rezan y cantan a la Virgen con devoción, y aunque no les guste la manipulación de la celebración religiosa tienen que participar porque de otro modo pueden perder sus empleos.

Los culpables son los gobernantes que manipulan las creencias y los símbolos religiosos, para utilizarlos en su proyecto de dominación totalitaria de la sociedad. Y son culpables también los religiosos de diverso rango, quienes a cambio de impunidad, prebendas y otros beneficios materiales dejan hacer y hasta justifican a los profanadores de los sagrados símbolos religiosos.

Pero esto no es nuevo en Nicaragua ni en otras partes del mundo. Como regla general los gobernantes megalómanos y absolutistas siempre han manipulado la religión, para fortalecer sus estrategias de dominación política. Inclusive, con ese propósito han inventado o querido inventar nuevas religiones. En la antigüedad, el faraón Amenofis IV (1372-1354 antes de Cristo) fue un ejemplo clásico de semejante aberración. Amenofis IV no quería ser sólo el rey absoluto sino también un dios de Egipto. Para eso abolió el culto a todos los dioses y creó por decreto una nueva religión monoteísta, bajo la hegemonía de una divinidad a la que llamó Atón, como único dios de Egipto, de la Tierra y de todo el universo. Amenofis IV se declaró hijo de Atón y su representante divino en la Tierra, para lo cual adoptó el nombre de Akenatón, que significaba “el que agrada y es útil a Atón”.

En Nicaragua también tenemos un akenatoncito. Daniel Ortega y el FSLN, durante su primera dictadura en los años ochenta también manipularon la religión y la utilizaron en su proyecto totalitario. Incluso quisieron destruir a la Iglesia católica y crear una nueva religión basada en una confusa mezcla ideológica de marxismo con cristianismo. Pero al menos aquel intento de crear una nueva religión cristiana-marxista-sandinista se sustentaba en los principios de una corriente religiosa herética, que se difundió por América Latina con el nombre de Iglesia Popular, supuestamente para redimir a los pobres de la tierra. En cambio ahora la manipulación religiosa del orteguismo carece de principios, no tiene vocación redentora, se basa únicamente en la codicia de poder y en una grosera y descarada corrupción.

Ortega se ha mandado a hacer retratos gigantescos en los que se nombra “pueblo presidente” y proclama que “cumplirle al pueblo es cumplirle a Dios”. Tratando de imitar a Akenatón, Daniel Ortega transmite subliminalmente el mensaje de que él es un nuevo dios de Nicaragua. Y quiere crear su propia iglesia apoyado por algunos religiosos católicos y evangélicos que por motivos no confesados están a su servicio. Mientras que por otro lado el orteguismo ataca a la Iglesia católica y la coacciona de hecho, negándole o reteniendo el subsidio que por ley debe entregar para pagar a los maestros de las escuelas parroquiales. Ortega no escarmienta. No aprende las lecciones de la historia ni la de sus propias derrotas. No entiende que la Iglesia católica es invencible, aquí y en cualquier parte del mundo. Que ni siquiera el comunismo leninista y estalinista de la extinta Unión Soviética, ni el nazifascismo en Alemania, pudieron arrancar la fe del alma del pueblo ni destruir a la Iglesia.

Vale la pena recordar al respecto lo que dijera en 1941 un eminente obispo católico alemán recientemente beatificado, monseñor Clemens August von Galen, cuando la Iglesia católica de Alemania gemía bajo la tiranía de Adolfo Hitler: “Martillean sobre nosotros. (Pero) no es necesario que el yunque devuelva el golpe… Si permanece firme, duro, habitualmente dura más que el martillo”.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda