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La elaboración de artesanías a base de semillas de la zona es una alternativa de sobrevivencia en esta comunidad. (LA PRENSA/L. VARGAS)
Mujeres buscan alternativas
En Sonzapote, Isla Zapatera, dicen que el Gobierno se ha olvidado de esas comunidades pobres
No tienen servicios de salud, ni escuelas, y para acceder deben viajar tres horas para ir a Granada
Lucía Vargas C.
CORRESPONSAL / GRANADA
departamentos@laprensa.com.ni
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Otras fuentes de ingreso ante tanta pobreza

En la comunidad Sonzapote, Isla Zapatera, en Granada, las familias trabajan la tierra para el sostén familiar. Siembran yuca, arroz, maíz y frijoles, sus habitantes son muy pobres y viven en champas muy precarias.

Doña Bonifacia López Díaz, de 78 años, quien padece una enfermedad en la piel desde hace mucho tiempo, dijo que ante la necesidad de medicinas y asistencia médica ha tenido que lidiar con esa enfermedad desconocida que la ha dejado calva.

“No se de qué me vino esto y aquí no hay centro de salud ni médico para que nos ayude, yo tengo que recurrir a hierbas naturales y a veces viene un médico naturista de Diriomo”, dijo la señora.

Su hija Dora María González López, quien tiene 9 hijos, asegura que los gobiernos de turno se han olvidado de estas comunidades.

“Aquí ni la actual alcaldesa que es sandinista nos ha venido a preguntar en qué nos puede ayudar”, exclamó la mujer.

En Sonzapote las familias esperan con ansias el Plan Hambre Cero y cualquiera de los otros proyectos que impulsa el Gobierno actualmente.

Los lugareños aseguran que lo que son y hasta ahora pueden tener se lo deben a una pareja de italianos que les ha ayudado desde hace buen tiempo.

Cómo se llega

Para llegar a la comunidad Sonzapote, en la Isla Zapatera, se debe abordar una embarcación que sale del muelle de la ciudad de Granada. El viaje dura tres horas en total, ida y regreso. Es una zona pobre. Para suplir sus principales necesidades, ya sea en salud, educación e incluso la misma alimentación, los comunitarios deben salir de su lugar y buscar esos servicios en otros lugares.

Olvidados por los gobiernos de turno se sienten los habitantes de la comunidad Sonzapote de la Isla Zapatera, en Granada. En este sitio habitan 22 familias que sólo han encontrado la Providencia Divina en una pareja de italianos, de quienes hablan con respeto y agradecimiento.

Un grupo de 12 mujeres están organizadas para elaborar artesanías y pintar camisetas; trabajan unidas con el propósito de encontrar una manera de ganarse la vida para proveer a la familia de sus necesidades.

Los italianos a los que hacen referencia se llaman Gabriela y Genaro y entre otras cosas ayudaron a que los comunitarios pudieran tener luz con paneles solares.

Gladys González, secretaria y vicecoordinadora del grupo de mujeres artesanas que forman parte de la Asociación Ceiba Italia, Nicaragua, dijo que hace cuatro años comenzaron a trabajar en la artesanía.

Esos productos los elaboran con semillas nativas de la zona y luego venden la artesanía al turista, normalmente extranjero.

“También vendemos granos básicos para ayudar a la comunidad, éstos los traemos de Granada en su mayoría”, dijo la joven mujer, mientras mostraba a varios visitantes los collares, pulseras y pendientes bellamente acabados.

La Casa de la Mujer está a la orilla del Lago Cocibolca. Hay un rótulo que indica al visitante a detenerse en el sitio para apreciar los productos manuales.

Los meses de mayor auge de turismo son noviembre, abril, mayo y junio.

QUE OFRECEN

Las 22 familias que habitan la comunidad Sonzapote en la Isla Zapatera, de Granada, han desarrollado un pequeño hospedaje comunitario para 8 personas.

Está provisto de una cocina comunitaria. Según Dora María González, habitante del lugar, hay temporadas que llegan hasta 20 turistas que gustan de la aventura y los ubican en champas y hamacas.

En Sonzapote las familias cuentan con una casa comunal, que sirve de escuela para niños de educación preescolar y primaria hasta quinto grado.

DEMANDAN PRESENCIA DE INSTITUCIONES

Para enfrentar alguna emergencia de salud sólo pueden echar mano de un pequeño botiquín con pocas medicinas.

González hizo un llamado a la Policía para que llegue de vez en cuando a hacer presencia en la zona de El Morro y Caña, para combatir el robo de ganado.

También hizo un llamado al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) para que ponga mano dura a los depredadores de bosques.

“Aquí se escucha con frecuencia la motosierra y la madera sale sin ningún control”, dijo la mujer.

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