Oscar De la Hoya dice que ha adelgazado a 147 libras desde hace semanas, y es fácil creerle al verlo el miércoles con un traje deportivo. No puede decirse lo mismo de Manny Pacquiao, pero el trabajo del filipino en su preparación para enfrentar a De la Hoya no era bajar, sino subir de peso.
Uno de los contrincantes ha debido hacer dieta y el otro ha comido todo lo que puede. Ha sido la única forma en que ambos han podido acercarse lo suficiente para enfrentarse el sábado en la categoría de los welter (147 libras), en un combate que les redituará millones de dólares, incluso en medio de la crisis económica global.
Ambos afirman que han vencido a la báscula, aunque De la Hoya siguió luciendo mucho más robusto que Pacquiao cuando los dos se unieron en la última conferencia de prensa previa al combate.
La ceremonia del pesaje se realizará un día antes de la pelea, pero los púgiles han hecho ya todo el trabajo duro que necesitaban para una contienda que podría llevar finalmente al retiro de De la Hoya en caso de que sea arrollado por su temible oponente.
Pero el méxico-estadounidense insiste en que eso no ocurrirá.
“Me entrené para enfrentar a King Kong”, aseguró.
Pacquiao difícilmente es tan grande como King Kong, pero más vale que De la Hoya esté preparado para medirse a un rival que ha ganado títulos en cinco divisiones distintas y que es considerado por muchos el mejor boxeador del mundo, kilo por kilo.
Aunque comenzó su carrera como paja (105 libras), y nunca ha peleado en una categoría superior a la de los ligeros (135 libras), Pacquiao es el tipo de golpeador imparable que puede meter en problemas a un rival veterano.
Y en buena medida, ello ha sido lo que ha llamado la atención en una pelea que parecía extraña cuando se pactó, pero que ahora luce como un duelo cada vez más intrigante entre dos hombres que han dado más de una exhibición espectacular en su trayectoria.
“Haré historia en el boxeo si gano esta pelea”, dijo Pacquiao. “Creo que mi poder y mi velocidad pueden vencerlo”.
Los apostadores le conceden una oportunidad a Pacquiao, aunque De la Hoya es favorito por 8-5. Ambos peleadores han promovido incansablemente el combate desde su primera conferencia de prensa, realizada hace unos meses al pie de la Estatua de la Libertad.