Rancheras, corridos, guapangos y boleros. Luis Enrique Mejía deja momentáneamente la música lírica y se sube al escenario del Teatro Nacional para rendirle un homenaje a la música mexicana; un concierto dedicado a la Virgen de Guadalupe, patrona de México y a la Purísima Concepción de María, patrona de Nicaragua.
Pero no se trata de un capricho, porque además de creencias religiosas y celebraciones de Fiestas Patrias, México y Nicaragua tienen una gran hermandad en cuanto a música se refiere; “tienen una gran base común tanto en el ritmo como en las letras, el sentido nacionalista y la picardía de la música”, expresó Mejía.
De su padre heredó el gusto por el tango, el bolero y las rancheras , aunque sólo se ha atrevido a cantar las dos últimas.
Pero la música mexicana no se nutre únicamente de rancheras y corridos; durante el recorrido musical que realizará Mejía, también incluirá los boleros de Lara y Consuelo Velásquez; o canciones antiguas como La Llorona.
INFLUENCIA EN NICARAGUA
Luis Enrique comenta que nuestros compositores de los años cincuenta, como Tino López Guerra o Erwin Krüger, se dejaron influenciar tanto por la música mexicana, que terminaron grabando canciones con mariachi, como Nicaragua Mía, Viva León Jodido o Corrido a Managua.
“La música mexicana tiene una gran influencia, porque inclusive llega hasta Brasil, pero yo creo que en Centroamérica y definitivamente en Nicaragua es donde más se escucha la música mexicana”, asegura.
Para este homenaje, Luis Enrique se hará acompañar del Mariachi Garibaldi, el grupo Tierra Fértil y la inigualable voz de Norma Helena Gadea.
Entonces los boleros, baladas, vals guapangos, corridos y sones , serán los protagonistas de la noche, en la que los artistas quieren demostrar la fiesta que une a las dos naciones.
EL TRAJE HAY QUE GANARLO
“No me quiero vestir de charro por vestirme de charro (...) siento una responsabilidad al ponerme este traje. Ya lo probé frente a mexicanos, inclusive frente a gente de la Embajada de México; pero claro, el traje no hace al monje, el traje hay que ganárselo”, asegura Mejía.
Dentro del repertorio mexicano hay canciones sencillas, un poco tranquilas; pero también hay canciones que son obligatorias y un tanto difíciles de interpretar, entonces, afirma el intérprete, hay que trabajar mucho, no sólo en entonación y respiración, sino fuerza en la interpretación, como el caso de Jalisco.
NACIONALISMO SE FUSIONA
Durante las dos horas de espectáculo, Cucurrucucú Paloma, La Llorona y El Almendro de Onde la Tere, pretenden mostrar lo más profundo de la música mexicana y nicaragüense.
“Son canciones patrióticas, porque creo que los mexicanos y nicaragüenses nos parecemos mucho en eso: somos muy nacionalistas, siempre las canciones hablan del orgullo de ser nicaragüense o de ser mexicano, del paisaje, de las comidas...”, expresa Mejía, quien dijo que no cantará algunos corridos, porque son canciones machistas y a él no le interesa esa parte de la cultura expresada tan abiertamente.
Pero en las voces de Luis Enrique y Norma Helena, el repertorio incluirá temas como La María de los Guardias, Nicaragua Mía, Bésame Mucho, La Madrugada y Sinceridad.
Y justo antes de que caiga el telón, interpretarán al unísono México Lindo y Querido y Nicaragua Nicaragüita, dos canciones que no siendo políticas tienen un gran sentido patriótico y cierran un recorrido musical que evidenciará la unión y el orgullo de pertenecer a estos dos pedazos de América, que continúan unidos por la música y la cultura.