Los vehículos pequeños podrían dominar en un futuro las calles de Nicaragua, no sólo por la crisis económica, sino también por razones ambientales.
El Poder Legislativo nicaragüense suscribió recientemente la Declaración del Foro Globe de las Américas en México D.F., y de esta manera se comprometió a enfrentar el cambio climático con el mismo compromiso que los países más industrializados, que son los mayores responsables de la contaminación en la atmósfera.
Esto significa que Nicaragua tendrá que hacer su propia contribución para reducir el impacto del cambio climático, aunque el Protocolo de Kioto, firmado por casi todos los países del mundo para enfrentar este fenómeno, no lo obligue.
Carlos García, presidente de la Comisión Ambiental de la Asamblea Nacional, afirmó que ya están preparando una ley para reducir la importación de los vehículos de más de cuatro cilindros en el país.
La idea es, según García, desalentar la compra de carros “gastones”, que consumen mucha más energía de la que necesitan para transportar a un ser humano.
La primera idea es aumentar los impuestos para la importación de carros grandes, de seis u ocho cilindros. “El objetivo es que el que quiera contaminar que pague por hacerlo”, comentó García.
¿NO ES BUENA NOTICIA?
Carlos Bendaña, representante de Andiva (Asociación Nicaragüense de Distribuidores de Vehículos Automotores), comentó que no se trata exactamente de una buena noticia, ya que se venderían menos vehículos, con lo que habría menos aporte al fisco y por lo tanto un impacto en el Presupuesto General de la República.
Aún así, dijo que los carros con más de cuatro cilindros representan menos del 20 por ciento de la demanda en el país, y que “la crisis es la mejor aliada del medio ambiente”, ya que desestimula el consumo de combustible.
De cualquier forma, los carros son un ejemplo del “eficiente” uso de la energía que tiene el ser humano.
Según Eduardo Andrade, director corporativo para América Latina de la empresa de energía limpia Iberdrola, de origen español, de cada barril de petróleo que se produce en el mundo, el 70 por ciento se usa para el transporte, y de esta cantidad sólo el 18 por ciento hace que un carro se mueva.
Por eso García considera que el parque vehicular de Nicaragua debe cambiar, empezando por los buses, cuya flota es altamente contaminante.
A pesar de todo, García reconoció que la Ley de Ordenamiento Territorial es urgente para desacelerar las emisiones de dióxido de carbono del país.
El proyecto para los carros de alto cilindraje podría salir a luz hasta el año que viene, ya que todavía no se discute entre los diputados nacionales.