Los precios del petróleo cayeron fuertemente ayer lunes, perdiendo más de cinco dólares en Nueva York y Londres, dos de los principales mercados mundiales, al tomar en cuenta los inversores que la OPEP decidió en el fin de semana no reducir sus cuotas de producción, pese a una economía en neta desaceleración.
En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (designación del “light sweet crude” negociado en Estados Unidos) para entrega en enero bajó 5.15 dólares con relación al cierre del viernes, cerrando en 49.02 dólares.
“Tuvimos una jornada muy agitada”, admitió Bart Melek, de BMO Capital Market.
En Londres, el barril de Brent del mar del norte con el mismo vencimiento bajó 5.52 dólares a 47.97 dólares.
Los precios habían subido la semana pasada a la espera de la reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y de la decisión que tomaría en ella, recordó Mike Fitzpatrick, de MF Global.
“El cartel anunció durante el fin de semana que esperaría dos semanas más para decidir sobre la reducción de la producción. En consecuencia el crudo bajó”, explicó el analista.
ES “ESTRATEGIA”
El ministro argelino de Energía y presidente de la OPEP, Chakib Khelil, precisó ayer que el aplazamiento de la decisión sobre la producción del cartel “era una estrategia adoptada para evaluar la evolución del mercado”.
Pero las motivaciones de los exportadores de crudo “no son difíciles de encontrar”, subrayó Mike Fitzpatrick, agregando que “los elementos que habían impulsado los precios a partir de 2003 en gran parte se disiparon” y que la OPEP había calculado mal la rapidez con que se revertiría la situación.
“A pesar de cortes de producción de 2 millones de barriles diarios, los precios siguieron cayendo 20 por ciento en noviembre y 32 por ciento en octubre”, subrayó el analista.
El presidente de la OPEP rehusó dar una estimación sobre la reducción de la producción considerada por el cartel, considerando que “ello haría reaccionar al mercado”.
El persistente abaratamiento del crudo ha ido en paralelo a los continuados signos de retroceso de la economía en Estados Unidos, Europa y otros países, incluido China, el segundo mayor consumidor mundial de petróleo y donde se han advertido en los últimos meses también signos de desaceleración económica.
En el caso estadounidense, el principal consumidor de crudo a nivel mundial, un comité de economistas de la entidad privada National Bureau of Economic Research ha determinado que la economía de este país empezó a retroceder en diciembre de 2007 y que se encuentra en recesión.