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(La Prensa/Orlando Miranda y archivo)
Impresionados con Beijing
China dejó al mundo con la boca abierta. Los Juegos Olímpicos de Beijing fueron calificados de excepcionales, pero tal vez el adjetivo que más los defina es impresionantes. Los atletas nicaragüenses que participaron en la justa olímpica cuentan su experiencia
Martha Solano Martínez
domingo@laprensa.com.ni
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Omar Núñez, 24 años, Nadador 50 metros libres: “¡El Cubo de Agua es impresionante!”

Cuando llegamos, lo más difícil fue respirar con la cantidad de smog que había en el ambiente. Estábamos a punto de aterrizar ¡y no se miraba nada! No se miraba el sol y el cielo era blanco y olía como a aceite quemado y cigarro.

Dicen que los chinos hicieron que lloviera. Durante dos días pasó lloviendo y después el cielo se despejó antes de la inauguración.

Lo que más me impresionó de estos Juegos Olímpicos fueron los escenarios deportivos de Beijing. ¡El Cubo de Agua es impresionante! Ahí alcanzaban 30 mil personas. Me gustó más el Cubo de Agua que el Nido de Pájaro. Fui una sola vez al Nido, a ver la participación de los muchachos (Jéssica y Juan), pero por lo general ahí hay varios eventos en el mismo momento y entonces casi no me gustó. No es como la piscina donde están los ocho nadadores y va un evento después del otro.

Fue muy bonito compartir con tantos deportistas de todas las partes del mundo. A Michael Phelps ya lo había conocido en el mundial de natación, en Japón, en el 2001. Ya me había tomado fotos con él, pera esta vez no se pudo. Pero sí me tomé fotos con Rafael Nadal, que es el número uno en el tenis. A él me lo encontré en el Nido de Pájaro el día de la inauguración.

Esa noche metieron a todas las delegaciones en el escenario de gimnasia. Ni siquiera vimos el acto de inauguración en vivo, lo tuvimos que ver en una pantalla igual que todos los nicaragüenses.

Ahí estuvimos desde las siete de la noche, hasta como a las diez que nos tocó desfilar.

Lo más difícil de esta experiencia fue adaptarme al horario. Teníamos 14 horas de diferencia. Pasé dos días con sueño, tratando de descansar todo lo posible.

Ya en el entrenamiento, nadaba seis kilómetros por día, hacía dos sesiones diarias. Cuando se acercaba la fecha de mi competencia, sólo hacía una sesión y un día antes sólo nadé dos kilómetros.

Antes de llegar a Beijing sabíamos que íbamos a encontrar mucha energía en los juegos olímpicos. Ahora lo que me queda es la motivación. Está por empezar un nuevo ciclo olímpico, lo primero que tenemos son los Juegos Centroamericanos en Honduras (2009), viene un mundial de natación (Italia) y mi meta es llegar a los próximos Juegos Panamericanos. Ya veremos después qué pasa en el 2012.

Jéssica Aguilera, 23 años, Velocista 100 metros planos: “No es cualquier cosa correr con campeones mundiales”

Para mí fue muy impresionante ver aquellas personas que nos estaban esperando en el aeropuerto y que a pesar de no conocernos y saber muy poco de Nicaragua, nos recibieron con los brazos abiertos. Surgió entre nosotros un sentimiento muy bonito, de corazón. Al despedirnos, las edecanes lloraron.

En los juegos había muchos deportistas famosos. Tuve la oportunidad de tomarme fotos con Lionel Messi y descubrí que es una persona engreída y prepotente. Fue desagradable. La presidenta de la Federación, María Antonieta Ocón, y yo nos tomamos una foto con él, pero al ver mucha gente, huyó.

Ronaldinho, sin embargo, se tomó la amabilidad de dar un abrazo y un beso. Se comportó de la manera más normal, como uno más en ese momento, no como una figura. Yo no soy fanática del futbol, no soy fanática de Ronaldinho, pero me tomé la foto pensando en mi hermanito menor que sí es fanático. Me acerqué, me tomé la foto... ¡fue increíble!

Aparte de conocer atletas... me tuvieron que infiltrar la espalda. En uno de los entrenamientos trabajamos con pesas y mi espalda no aguantó. Se me cruzaron algunos músculos. ¡El dolor no calmaba, era incómodo! Me preocupé mucho porque no sabía si iba a poder competir. Al final, me infiltraron. Fue terrible ver aquella gran aguja. Un chino le pidió autorización a mi entrenador y me infiltraron.

En la pista corrí en el carril 1 y a la par tenía a la campeona jamaiquina de 100 metros, Shelly-Anna Fraser. No es cualquier cosa correr a la par de campeones mundiales.

Me sentí llena de confianza. Yo pienso que no hay fracaso en la vida, que hay que seguir adelante. Escuchar los aplausos fue maravilloso. Cuando se presentó Nicaragua, los corredores también aplaudieron aunque no fuera la favorita. La gente me regaló un aplauso por estar ahí.

Ahí conocí al entrenador de Ana Guevara (ganadora olímpica mexicana), me dijo que está dispuesto a entrenarme. Veremos qué pasa.

Antes de irnos a Beijing, mi compañero Juan Zeledón y yo dijimos muchas cosas, que soñábamos con pista decente en Somoto, y el sábado que regresamos, pues nos encontramos con la sorpresa que están haciendo los primeros arranques de tierra para hacer la pista ovalada, de seis carriles. Yo pienso que valió la pena. El día que me tenga que morir, estaré contenta.

Walter Martínez, 41 años, Tiro: “Visitamos la Muralla China, la Ciudad Prohibida, el Mercado de Seda”

En Beijing las instalaciones son bellas. Pero lo que más marcó fue la gente, los voluntarios. Prácticamente los voluntarios hicieron los juegos, fueron la cara del comité organizador.

En la villa olímpica la delegación nica estuvo hospedada en los primeros dos pisos. Yo competí el 15 de agosto, después de eso, mi entrenador y yo estuvimos metidos en las demás actividades. Visitamos la Muralla China, la Ciudad Prohibida, fuimos al Mercado de Seda, que es un edificio de diez pisos.

Después de mi competencia yo quería regresar a Nicaragua. A los dos días de estar allá yo ya quería estar aquí, pero tenía que esperar prácticamente una semana, entonces aproveché el tiempo para no estar metido en la Villa Olímpica, salí a conocer a la gente, fui a la Ciudad Prohibida.

Juan Miguel (Zeledón) fue el último de nosotros en competir, él corrió el 17 de agosto. Entonces, ese día fuimos todos a verlo. También vi a Jéssica llorar después de su competencia.

Yo siento que nosotros fuimos a hacer nuestro papel, y lo hicimos con dignidad, con resultados reales a nuestra realidad. Otros llegaron a hacer escándalo.

Uno donde va se plantea expectativas favorables, confiando en las capacidades para hacer un buen papel. Yo competí en dos eventos, el día 11 en rifle de aire y el día 15 en rifle tendido.

Me hubiera gustado hacer un récord nacional, pero en realidad las condiciones de ese momento no me lo permitieron. Faltó una preparación psicológica más elaborada, con más cuidado para llevar a cabo el ejercicio, hacer un ensayo mental de la competencia.

Yo tenía ansiedad a la hora de entrar a la competencia. El gran error que cometí fue pensar en obtener un resultado. Entonces, cuando un atleta entra pensando en un resultado, no lo logra. Eso es seguro.

Ésta fue la cuarta vez que asisto a unos juegos olímpicos. He estado tres veces como atleta y una como entrenador. La lección que me queda es que hay que prepararse de verdad, muy bien, pero no sólo entrenar, sino hacer una verdadera aplicación científica del deporte en los atletas de élite. Por ejemplo, agarrar los atletas escogidos y aplicarles toda la preparación necesaria para obtener mejores resultados.

Ahora en el nuevo ciclo olímpico que comienza en enero próximo, se debe preparar a los atletas, escogerlos y convertirlos en atletas de élite. Hay talento en este país, pero hay que enfocarse en ellos. En el deporte como en la vida no se le puede dar a todos por igual.

Karla Moreno, 20 años, Levantapesas: “Me sentí bien al estar con los mejores del mundo”

Todos los de la delegación nos sentíamos muy felices de realizar nuestro sueño. ¡Valió la pena ir a los Juegos Olímpicos! Es cierto que no íbamos a ganar medallas, pero fue una experiencia muy buena.

El viaje fue bastante cansado, pero eso no impidió la emoción. Todo nos llamó la atención. Todo era muy bonito.

A la inauguración no pude ir porque al día siguiente debía competir (9 de agosto). Ese día me desperté a las 6:00 de la mañana, a las 7:00 fui al pesaje y a las 10:00 era mi competencia.

Yo sé que pude haber hecho un poco más, pero lamentablemente no fue mi entrenador. Estoy segura que si él hubiera ido, yo hubiera subido mi arranque, que fue lo que me quedó corto, porque en el envión rompí récord con 85 kilos.

Eso sí, me sentí bastante bien el estar en el mismo lugar que los campeones olímpicos, los mejores del mundo. Esta experiencia la aproveché bastante, voy a seguir entrenando para dar lo mejor de mí.

Me encantó todo, desde el lugar donde estábamos hospedados. Y hubo bastante compañerismo.

El apartamento lo compartí con la entrenadora que me dio la Federación, Elsa Caldera, y la delegada Nelly Betanco.

María Antonieta Ocón, la delegada de atletismo, nos consiguió pases para ver la competencia de Atletismo, entonces fuimos a ver a los muchachos. Sólo a ellos pude ver en competencia. Eso fue muy bonito, no hallaba para dónde ver, porque eran bastantes competencias en una. Vi a Juan Zeledón y a Jéssica Aguilera en la pista. Imagino que ellos estaban emocionados.

Es la primera vez que voy a unas olimpiadas y se siente bien, con ganas de seguir entrenando y dar lo mejor.

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