La Policía costarricense descubrió la verdadera identidad de un nicaragüense que se hacía pasar por un tico fallecido en Nicaragua, para gozar de varios beneficios por parte de la seguridad social de Costa Rica.
El nicaragüense causó presuntamente daños económicos a la seguridad social costarricense por 730 mil colones (unos 1,300 dólares), aparte de los daños morales del caso.
El Ministerio de Seguridad Pública informó que el nicaragüense fue detenido el pasado miércoles por agentes de la Dirección de Investigaciones, luego de arduas pesquisas realizadas por personal del Área de Investigaciones de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) y técnicos del Archivo Policial de este ministerio.
Todo inició con una llamada anónima, mediante la cual denunciaban a un hombre que se hacía pasar por un costarricense de nombre Miguel Reyes Abarca, pero que en realidad se trataba de un nicaragüense llamado Carlos Pavón Ruiz.
Un informe del personal de investigaciones de la Caja del Seguro reveló que, aparentemente, Pavón Ruiz cometió fraude a dicha dependencia por haber pedido y recibido una pensión a nombre de Reyes Abarca, de 68 años de edad.
TENÍA CÉDULA TICA
Para hacerse pasar por Reyes Abarca, el nica contaba con una cédula que lo identificaba como costarricense, la cual solicitó en Costa Rica al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE).
Además tenía una constancia de nacimiento emitida por el Registro Civil. Al parecer, el nicaragüense Pavón Ruiz ingresó a Costa Rica hace aproximadamente unos 35 años, suplantando la identidad del costarricense Reyes Abarca, quien supuestamente murió hace varios años en Masaya, Nicaragua.
CONOCIÓ A FAMILIA DE TICO
El informe concluía que el nica conoció a la familia del verdadero Reyes Abarca en Nicaragua, ya que sabía muchos detalles acerca de la vida del costarricense, lo cual aprovechó para usurpar su identidad.
El costarricense habría llegado desde niño a suelo nicaragüense y nunca pudo sacar su cédula como costarricense en su propio país, por no encontrarse en territorio nacional a la edad de 18 años.
Desde que el nicaragüense había entrado a Costa Rica en 1973, la denominada Dirección de Investigaciones Criminales (DIC) le había confeccionado una ficha dactiloscópica, es decir, un registro de sus huellas digitales, la cual actualmente está bajo custodia del Archivo Policial.