Las aguas del Atlántico se agitaron. Los cuatro sistemas lluviosos que atraviesan sus aguas, incluyendo la zona del mar Caribe, -un huracán, una tormenta, una depresión y un sistema lluvioso, tomaron fuerza en las últimas horas y es probable que se sigan desarrollando. Aunque hasta ahora ninguno representa una seria amenaza para el país.
El huracán Gustav, la tormenta tropical Hanna, una masa de lluvias con tormentas eléctricas, y una onda tropical, se pasean en fila el Océano, haciendo tocar las campanas de alerta a los países del Caribe.
El Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos informó que Gustav pasó de ser tormenta tropical a huracán de categoría uno en la escala Saffir-Simpson en horas del mediodía. Aunque aumentó su velocidad de traslación, se espera que continúe tomando fuerza a medida que se acerque al Golfo de México.
Hanna, que se formó esta semana como ciclón tropical, podría transformarse a huracán el fin de semana, según el NHC. Hace unas horas sus vientos fueron medidos en 85 kilómetros por hora. Para ser huracán necesita vientos mínimos de 119 kilómetros por hora. En estos momentos está amenazando con impactar las islas Turcos y Caicos, en las Antillas menores, para alcanzar a Bahamas probablemente el miércoles.
La masa de lluvias con tormentas eléctricas tiene un 20 por ciento de probabilidades de convertirse en un sistema lluvioso organizado, pero también tiene mucho camino por recorrer antes de definirse o de representar peligro para zonas pobladas.
La onda tropical que se encuentra a 175 kilómetros al este sureste de las islas Cabo Verde, cerca de África, tienen un 50 por ciento de posibilidades de convertirse en depresión tropical, pero tampoco es peligrosa por el momento.
Escenas como estas no se ven muy a menudo, pero esta es una de las temporadas de huracanes más activas de los últimos años.
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