Michael Jackson, excéntrico icono de la historia de la música moderna, cumple hoy 50 años acuciado por deudas, demandas y una controvertida imagen pública que ha enturbiado la deslumbrante carrera del llamado “rey del pop”.
Sus indudables éxitos artísticos contrastan con conductas inexplicables que le llevaron a un juicio acusado de pederastia.
Niño prodigio, debutó en un escenario a los 4 años, era ya mundialmente famoso con 12 como solista de los Jackson Five, grupo que formaba con sus hermanos, y obtuvo el primero de sus 13 premios Grammy con sólo 20 (Dont stop til you get enough, 1979) aunque la gloria le llegaría con su mítico disco Thriller (1982).
Si hay algo que no le ha faltado a Michael Jackson durante su medio siglo de existencia han sido los apelativos, muchos de ellos basados en comportamientos extraños y en rumores sobre su vida privada, de la que poco se sabe a ciencia cierta.
En la biografía no autorizada del artista (Michael Jackson: The Magic and the Madness, 2003) el autor, J. Randy Taraborrelli, calificó a Jackson de “paranoico y desconfiado, solitario, enfermizo, asexual y testigo de Jehová”.
El cantante fue descubierto en varias ocasiones vestido de mujer en público y de él se llegó a decir que dormía en una cámara de oxígeno para mantenerse joven, algo que desmintió Jackson al igual que negó los cientos de operaciones estéticas que le han achacado.
Él únicamente ha admitido dos cirugías de nariz y una para ponerse un hoyuelo en la barbilla, según explicó en su autobiografía Moonwalk (1988), mientras que el color blanquecino de su piel responde a que padece vitíligo —aseguró—, una enfermedad que causa despigmentación.
Los episodios más turbios de su vida giran en torno a dos acusaciones de pederastia.
Aunque la primera, en 1993, no llegó a juicio gracias a un arreglo económico, en 2005 Jackson acudió a un tribunal para defender su inocencia.
Los jueces absolvieron finalmente al cantante, que en una entrevista aseguró que había dormido “en una cama con muchos niños”.