La resistencia de cinco regiones bolivianas al presidente Evo Morales se radicalizó con la decisión de sus prefectos, de impedir que se realice en sus territorios un referendo con el cual el Gobierno quiere aprobar su Constitución, considerada ilegítima por la oposición.
Los prefectos (gobernadores) y líderes cívicos de los departamentos de Santa Cruz, Tarija, Beni, Pando y Chuquisaca, que resisten al régimen de La Paz, anunciaron que radicalizarán sus protestas en rechazo a la intención de Morales de llamar por decreto a un referendo para aprobar su proyecto de Constitución.
“Se ha llegado al acuerdo de que en caso de que el Gobierno quiera imponer su ilegal referendo, los cinco departamentos no admitirán su realización en sus territorios”, anunció el prefecto de Tarija, Mario Cossío, tras una reunión con sus colegas rebeldes en la sureña localidad de Villamontes.
Esa localidad, situada en el Chaco boliviano y una de las más ricas regiones gasíferas, es el epicentro de las protestas de opositores que desde el pasado lunes cortan las rutas fronterizas con Argentina y Paraguay.
El ambiente está tan radicalizado que la noche del miércoles el presidente Morales, de visita en una región boliviana, se vio obligado a utilizar un aeropuerto brasileño para regresar a La Paz por la acción de opositores.
Morales debió entonces ir por tierra a Brasil, donde esperó un avión de la Fuerza Aérea Boliviana que aterrizó en Guajará-Mirim y lo llevó de retorno a La Paz.