El Juez Primero de Distrito de lo Penal de Managua, David Rojas, emitió hoy una resolución en la que declara valetudinario al poeta Ernesto Cardenal, lo que automáticamente lo salva de ir a la cárcel, sin embargo, el judicial amenazó con aplicar otras medidas cautelares en su contra si se niega a pagar la multa este viernes.
El poeta de 83 años, enfrentaba una demanda por injurias interpuesta por el ciudadano de origen alemán, Immanuel Zerger, gerente de Solentiname Tour y esposo de Nubia Arcia, ex titular del Instituto de Turismo durante la actual Administración sandinista y quien desde hace años mantiene pugnas con Cardenal por la propiedad del hotel Mancarrón, ubicado en la isla de Solentiname, el cual hasta 1999 fue administrado por el sacerdote trapense.
Extrañamente, el caso fue sacado del baúl del olvido y se condenó a Cardenal, justo después que éste visitara Paraguay, donde se repudió la llegada del mandatario Daniel Ortega.
Rojas, impuso a Cardenal, una multa de 20 mil córdobas (poco más de mil dólares), misma que debe ser pagada al fisco al mediodía de mañana viernes.
De no pagar, tal y como se niega Cardenal, Rojas podría emitir en su contra una orden de casa por cárcel.
El ex sacerdote se presentó esta mañana al Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), para denunciar el acoso del que es víctima por parte del Poder Judicial y el Gobierno de Daniel Ortega.
Cardenal llegó al Cenidh en compañía de diversas personalidades entre las que destacaban los novelistas Gioconda Belli y el vice presidente de la nación Sergio Ramírez, Carlos Tünnerman, los hermanos Mejía Godoy, entre otros. Tras leer la carta pública que diera a conocer el pasado martes, Cardenal reiteró que tiene temor de ir a la cárcel.
Asimismo, explicó brevemente que en su visita a Paraguay no llamó ladrón al presidente Ortega, sino que habló de la “piñata” sandinista de 1990 (repartición de bienes del estado) y su alianza política con el reo y ex presidente Arnoldo Alemán (1997-2002). La condena en su contra es asumida como una pasada de cuentas del gobierno, que domina a su antojo el Poder Judicial, como parte de ese pacto con Alemán.