Remesas registran crecimiento sostenido y constituyen un soporte fuerte
El Gobierno proyecta que al finalizar este año, la inversión extranjera directa (IED) alcance los 350 millones de dólares. Pero también estima que el flujo de remesas desde el exterior podría llegar a los 700 millones de dólares. No obstante al mes de junio de este año, las remesas registradas son de 408 millones.
“Podemos llegar a los 900 millones de dólares este año”, indicó el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Antenor Rosales, quien destaca la importancia de este flujo de dinero desde el exterior.
Las remesas familiares han registrado un crecimiento elevado en los últimos 20 años, como resultado de la migración sostenida en la región, afirmó Manuel Orozco, coordinador del programa de desarrollo y remesas de Diálogo Interamericano, una institución establecida en Estados Unidos, dedicada al tema de migración y remesas familiares.
El tema fue abordado por dos días en el Hotel Barceló Montelimar, durante el Encuentro Interparlamentario de Centroamérica y República Dominicana denominado Migración, remesas y desarrollo.
Según Orozco el tema de las remesas debe ser parte de una política integral de los países de la región que permita facilitar el flujo de las mismas, así como obtener el mayor provecho de ellas.
“Sólo el cinco por ciento de los que envían remesas, las utilizan en inversión”, indica el experto, quien sostiene que se trata de montos de cinco mil dólares anuales.
Por ejemplo en El Salvador hay unos 900 mil migrantes que envían remesas a ese país, de los cuales el cinco por ciento son los que están invirtiendo, de forma que se puede pensar en unos 45 mil, por lo que se habla de más de 220 millones de dólares en inversiones directas en ese país. De la misma forma se puede pensar en el resto de países.
FALTA EL MARCO REGULATORIO
El presidente del Banco Central de Nicaragua, Antenor Rosales, hizo un llamado a los legisladores para que piensen, en conjunto con el Gobierno y las organizaciones de la sociedad civil, en crear un marco legal que incentive y facilite el ingreso de las remesas familiares al país. Esto a propósito de los obstáculos que han tenido que superar quienes envían remesas desde el exterior.
En un principio, a finales de la década de los noventa, el envío de remesas estaba centralizado por una o dos empresas o bancos que cobraban un interés muy alto por el servicio y además no permitían la competencia, eran los “acuerdos de exclusividad”, destaca Manuel Orozco.
Paralelamente los migrantes enviaban sus remesas de manera directa o por vías alternas. Sin embargo, esto cambió con la entrada en el mercado de las microfinancieras o las cooperativas de ahorro y crédito, quienes permitieron agilizar estos trámites y fomentar la competencia.
Además, agregó, han logrado llegar hasta donde la banca comercial no ha llegado.
Menos del diez por ciento de los servicios de los bancos están ubicados en las áreas rurales, indicó el experto, lo cual es contradictorio puesto que la mayor parte de las remesas llega al área rural.
Por otro lado, los principales emisores de remesas son Estados Unidos y Costa Rica, para el caso de los nicaragüenses en particular.
MANO DE OBRA CALIFICADA
Florencia Castro, economista jefe del Banco Mundial, destacó que la migración en los países latinoamericanos es un serio problema puesto que se trata de mano de obra calificada “que llega a Estados Unidos a generar riqueza” y que significa una pérdida para los países emisores de migrantes.
Destaca que las causas principales por las cuales la gente tiene que emigrar es porque en sus países de origen no tienen oportunidades, y los países no tienen capacidad para satisfacer sus necesidades de empleos ni de servicios básicos como salud y educación.
“Vemos dos carencias en este fenómeno, una es el crecimiento económico. Les hemos fallado a los migrantes en proveer del empleo y han sido impulsados a migrar de sus países, así como tampoco hemos sido capaces de proveer los recursos necesarios, de educación y salud”, indica Castro.
Por otro lado señala que el grueso de los migrantes hacia el exterior proviene de las áreas urbanas de los países, lo cual es consistente con lo señalado por el presidente del BCN.
Sin embargo, también afirma que la mayor parte de la mano de obra calificada que emigra hacia el exterior es proveniente de las ciudades, y en su mayoría lo hace hacia Estados Unidos, mientras que la mano de obra menos calificada, en el caso de Nicaragua, lo hace hacia Costa Rica.
Tema aparte en esto es el de la migración como tal, que si bien está relacionada con el envío de remesas, también es un punto que cambiará la tendencia de las mismas, ya que, según afirma Castro, con el tiempo las medidas antiinmigratorias en los países desarrollados tienden a endurecerse contra la inmigración.
Esto en el futuro podría también reducir el flujo de dinero procedente de esos centros emisores, sostiene.
Es por ello que instó a los legisladores a promover acciones que apunten a exigir un mejor trato para con las personas que migran hacia esos países.
Jamileth Bonilla, diputada liberal de la Asamblea Nacional de Nicaragua, destaca que como parlamento, la lucha apenas empieza y coinciden en la importancia de promover la protección de estas personas que constituyen el soporte para miles de familias nicaragüenses.
No obstante, la diputada del Congreso de El Salvador, por el partido Arena, Carmen Calderón de Escalón, destacó que el endurecimiento de estas medidas ya comenzó y los efectos ya empiezan a verse en la región.
Dijo que este año han deportado de EE.UU. a 10,100 salvadoreños por vía aérea.
De éstos, 6,800 no tenían ningún antecedente penal “sólo eran trabajadores que buscaban una forma de ganarse la vida para ellos y su familia”. Los otros 3,300 fueron deportados con antecedentes delictivos. Todos éstos llegaron por vía aérea.
Por la vía terrestre, a El Salvador llegaron 7,500 personas, de las cuales ninguna presentaba antecedentes delictivos. Todo esto suma 17,600 deportados entre enero y julio en ese país, lo cual constituye por otro lado un serio problema social ya que falta capacidad de la economía para absorberlos.
MÁS REMESAS
En Nicaragua las remesas significan actualmente el 13 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). En 1994 representaba apenas el 1.4 por ciento.
Además son dos veces la Inversión Extranjera Directa del país calculada en 350 millones de dólares (por el momento) y son 2.9 veces las transferencias de capital del sector público y son el 62 por ciento de las exportaciones totales del país, según indicó el presidente del Banco Central.
Para Centroamérica son números considerables, ya que en algunos países los montos son mucho mayores, como en El Salvador donde las remesas al mes de julio, son de 3.3 mil millones de dólares anuales, en Honduras son 2.2 mil millones, Guatemala 3.6 mil millones. Cifras que quizás al final de año aumentarán todavía más.
Uno de los principales problemas es el acceso a los servicios bancarios, sostienen los expertos en el tema de las remesas. Esto constituye también una limitante puesto que no permite impulsar medidas combinadas destinadas a hacer un uso más productivo del dinero.
Los bancos ponen una serie de requisitos que desestimulan el ahorro entre los que reciben remesas familiares.
“Los invito para que me acompañen a abrir una cuenta de ahorro y verán todos los requisitos que ponen”, indicó Orozco, un punto en que el presidente del BCN coincide y que sostiene debe superarse.