Los tiempos de saco y corbata se acabaron para el candidato a la Alcaldía de Managua por la alianza PLC, Eduardo Montealegre. Ahora viste jeans, tenis y camisetas, para irse a meter de martes a sábado a los barrios más pobres de los seis distritos de Managua.
Montealegre y su fórmula, Enrique Quiñónez, caminan al menos tres kilómetros diarios cinco días a la semana, saludando a todo aquél que encuentran a su paso, incluso aquéllos que salen con banderas rojinegras o dicen cosas poco agradables.
Con el pregón que dice que es mejor votar en la casilla uno, el candidato liberal a la Alcaldía de Managua pregunta a los pobladores qué necesitan en sus comunidades, si tienen agua potable, aguas negras, si tienen títulos de propiedad... Mientras, un asistente toma nota de los datos.
Ayer los barrios Ayapal y Mirna Ugarte, del Distrito Tres, fueron los que recibieron a Montealegre, quien caminaba al ritmo de canciones que La Nueva Compañía y Cecilia Ferrer hicieron para su campaña.
Salió caminando desde la sede de su partido, cerca del Siete Sur, pasando por bares, restaurantes y billares. La ocasión sirvió para que mostrara sus habilidades con el billar, y de paso saludar a los jugadores.
Al pasar por la sede de la Academia Nacional de Idiomas del Inatec, los candidatos se encontraron con simpatizantes sandinistas que repetían “en la dos, en la dos”. Éstos respondieron con sonrisas, mostrando con su dedo índice en qué casilla es que deben votar.
Quiñónez cuenta que en cuatro ocasiones han sido agredidos durante sus recorridos, llegando a los golpes. Por esas experiencias, prefiere andar en el cinturón un “amansalocos”, para prevenir, según dice.
La mayoría de la gente los recibe alegre, se hace fotos con ellos, les pide que le firmen afiches, o se conforma con recibir un abrazo de los candidatos. Otros quedan viendo extrañados a los camisetas rojas, y prefieren observar curiosos desde lejos.
“Está bueno que vengan a meterse a los barrios, para que sepan cómo estamos”, exclamó la señora Jamileth Mendieta, del barrio Ayapal.
Ni la fuerte brisa vespertina de ayer detuvo a los candidatos. Se metieron por los estrechos y empedrados caminos de los barrios, sin importar el lodo o la arena.
Después de casi hora y media caminando, el recorrido terminó en la cancha del Mirna Ugarte, donde un “brinca-brinca” animaba a los niños del barrio. Ahí, la gente se conglomeró para saludar a los candidatos liberales y hacerles sus peticiones para que se las cumplan, como ellos mismos decían, cuando estén en la Alcaldía.