Samuel Santos /LA PRENSA/D. NIVIA
Santos insiste en el retiro de la OEA
Canciller dice que “a final de cuentas, podría ser” que Nicaragua salga de ese organismo latinoamericano
También reitera que Colombia es la causa de disturbios en la región
Madrid/EFE
Afirma que Uribe ha incumplido

Las relaciones entre Colombia y Nicaragua, tensas desde los años ochenta por un conflicto de límites en el Caribe, se complicaron después que el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, aceptara en julio pasado reunirse con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y que Bogotá rechazara una posible gestión de ese país ante la guerrilla.
“Al anterior canciller, a Fernando (Araújo) le dije en varias ocasiones que podíamos platicar, pero a él su Gobierno le prohibió platicar con nosotros”, aseguró ayer el canciller nicaragüense, Samuel Santos, quien añadió que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, ha faltado a su palabra de propiciar un clima de entendimiento con Nicaragua. Santos recordó que durante la reunión del Grupo de Río en Santo Domingo en marzo pasado, Uribe planteó que retiraría los barcos de guerra que tiene emplazados en la zona en disputa en el mar Caribe como gesto de distensión, sin que se haya hecho efectivo.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Samuel Santos, afirmó ayer en una entrevista con Efe que “hoy en día el único foco de disturbio que hay en América Latina es Colombia”, cuya situación interna “está afectando a toda la región”.

Santos, quien realiza una gira por varios países europeos, explicó que esa influencia negativa de Colombia tiene dos vertientes: “La guerra interna que ellos mantienen” y el narcotráfico, “que tiene unas consecuencias dramáticas en todos los pueblos de la ruta”.

El Canciller habló también de la amenaza de Ortega de retirar a Nicaragua de la Organización de Estados Americanos (OEA), después de que su secretario general, José Miguel Insulza, expresara su preocupación por las denuncias recibidas sobre la exclusión de dos partidos opositores para las elecciones municipales de noviembre.

Santos no descartó esa retirada: “A final de cuentas, podría ser. En este mundo todo puede ser, porque si un organismo no funciona y genera costos, ¿qué razón tienes de mantenerte en él?”

“José Miguel (Insulza) no tenía por qué salir diciendo eso. Es realmente una situación ridícula, porque se involucra en una situación interna (...). Es incorrecto de parte de él”, declaró.

EL CASO DE LAS FARC

Sobre la concesión de asilo a tres presuntas guerrilleras que sobrevivieron al ataque del ejército colombiano contra un campamento de las FARC en territorio de Ecuador, el canciller señaló que Nicaragua es firmante de todas las convenciones sobre asilo y refugio, y tenía la obligación de aceptar a trámite su solicitud.

Santos consideró que la cercanía de las elecciones locales tiene que ver también con que se vuelva a hablar de las denuncias contra Ortega por un supuesto abuso sexual de su hijastra Zoilamérica, asunto que ha generado protestas internacionales.

“Es un tema delicado. Ha sido y se mantiene manipulado. Es una situación ya ampliamente discutida y juzgada, y (el Presidente) ha sido totalmente liberado de toda responsabilidad”, manifestó.

“Qué casualidad —añadió— que cada vez que hay una situación electoral en Nicaragua surge este tema. El resto del tiempo no se toca, ni se lleva, ni se hace, ni se menciona, pero cuando hay una situación electoral la oposición se aprovecha y lo saca”.

El 6 de marzo, Ortega rompió relaciones con Bogotá por “solidaridad” con Ecuador, que había hecho lo mismo tres días antes en rechazo a la acción militar colombiana en su territorio, y lo hizo —indicó Santos—, pese a la buena voluntad de Managua.

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