El Ministro de Relaciones Exteriores de Nicaragua, Samuel Santos, afirmó ayer en una entrevista con Efe que “hoy en día el único foco de disturbio que hay en América Latina es Colombia”, cuya situación interna “está afectando a toda la región”.
Santos, quien realiza una gira por varios países europeos, explicó que esa influencia negativa de Colombia tiene dos vertientes: “La guerra interna que ellos mantienen” y el narcotráfico, “que tiene unas consecuencias dramáticas en todos los pueblos de la ruta”.
El Canciller habló también de la amenaza de Ortega de retirar a Nicaragua de la Organización de Estados Americanos (OEA), después de que su secretario general, José Miguel Insulza, expresara su preocupación por las denuncias recibidas sobre la exclusión de dos partidos opositores para las elecciones municipales de noviembre.
Santos no descartó esa retirada: “A final de cuentas, podría ser. En este mundo todo puede ser, porque si un organismo no funciona y genera costos, ¿qué razón tienes de mantenerte en él?”
“José Miguel (Insulza) no tenía por qué salir diciendo eso. Es realmente una situación ridícula, porque se involucra en una situación interna (...). Es incorrecto de parte de él”, declaró.
EL CASO DE LAS FARC
Sobre la concesión de asilo a tres presuntas guerrilleras que sobrevivieron al ataque del ejército colombiano contra un campamento de las FARC en territorio de Ecuador, el canciller señaló que Nicaragua es firmante de todas las convenciones sobre asilo y refugio, y tenía la obligación de aceptar a trámite su solicitud.
Santos consideró que la cercanía de las elecciones locales tiene que ver también con que se vuelva a hablar de las denuncias contra Ortega por un supuesto abuso sexual de su hijastra Zoilamérica, asunto que ha generado protestas internacionales.
“Es un tema delicado. Ha sido y se mantiene manipulado. Es una situación ya ampliamente discutida y juzgada, y (el Presidente) ha sido totalmente liberado de toda responsabilidad”, manifestó.
“Qué casualidad —añadió— que cada vez que hay una situación electoral en Nicaragua surge este tema. El resto del tiempo no se toca, ni se lleva, ni se hace, ni se menciona, pero cuando hay una situación electoral la oposición se aprovecha y lo saca”.
El 6 de marzo, Ortega rompió relaciones con Bogotá por “solidaridad” con Ecuador, que había hecho lo mismo tres días antes en rechazo a la acción militar colombiana en su territorio, y lo hizo —indicó Santos—, pese a la buena voluntad de Managua.