El avión que se estrelló el pasado miércoles en el aeropuerto Barajas, de Madrid, España, impactó primero en el suelo con la cola y recorrió más de un kilómetro rebotando contra el terreno, según informó el director de la investigación del accidente.
El aparato MD-82 de la compañía Spanair despegó de la pista 36L de la Terminal 4 y chocó poco después de iniciar la maniobra en un terreno escarpado anexo a Barajas, provocando la muerte de 154 personas.
Francisco Soto explicó que no se han observado señales de impactos en la superficie asfaltada de la pista y que la primera huella del siniestro se encontró en un camino aledaño.
“El avión impactó en primer lugar en el suelo con la zona de cola y se desprendió como consecuencia de ello el cono de cola, la parte trasera”, indicó Soto durante una rueda de prensa.
Tras tocar tierra de nuevo, narró Soto, los datos apuntan a que la aeronave recorrió 1 mil 200 metros rebotando otras tres veces, debido a las irregularidades del terreno, hasta detenerse e incendiarse.
Soto añadió que los motores de la aeronave se encuentran en buen estado para su análisis y que las dos cajas negras del avión recuperadas fueron trasladadas al Reino Unido para una descodificación más precisa de su contenido.
El máximo responsable de la investigación también dijo que todavía no hay datos suficientes para asegurar que el avión despegó con poca potencia, tal y como han señalado varios testigos. Reconoció que unos 20 técnicos trabajan en el esclarecimiento de los hechos, entre ellos personal norteamericano de los fabricantes del aparato, Boeing, y el motor, Pratt & Whitney, y los resultados podrían estar listos en un mes.
NO TENÍA POTENCIA
Sólo 18 personas sobrevivieron al accidente. El primero en dejar el hospital, el lunes, fue el niño Roberto Álvarez Carretero, de 6 años, cuya hermana de 16 años, María, falleció.
Beatriz Reyes, de 41 años, quien sufrió las heridas de menor gravedad, fue dada de alta ayer e insistió en la tesis de que el avión no alcanzó potencia suficiente durante el despegue.
“Yo sí me di cuenta, a lo mejor, que cuando el avión iba a despegar quizá no iba con tanta velocidad”, señaló en una rueda de prensa. Esta mujer logró rescatar a dos niños del amasijo de hierros y ceniza al que quedó reducido el aparato. “Eso cualquier persona lo habría hecho”, dijo.