Desde que fue declarado “diablo” por el Gobierno, a Jaime Arellano le va muy mal. Menos de dos semanas después que el Gobierno inició su ataque, al comentarista le cancelaron su programa de opinión en Canal 2. Fue la segunda cancelación en cuatro meses. Ya había sufrido lo mismo en canal 10.
El presidente Daniel Ortega lo apodó “el gordo diablo”, mote que fue lo menos que le dijeron los medios oficialistas Canal 4 y Radio Ya en una campaña negra que iniciaron hace dos semanas.
Pero no sólo eso. Arellano ahora dice temer por su vida. Por primera vez usa pistola, reforzó su seguridad personal y tiene no menos de 16 rutas para viajar de su casa a su trabajo.
“He sido derrotado, lo hicieron cuando me sacaron del 10 y ahora que me cancelaron en el 2. Acepto esas derrotas, pero voy a seguir luchando por los verdaderos cambios que este país necesita”, dijo ayer Arellano, poco antes de abandonar el Canal 2.
En cuatro meses lo han sacado de los dos canales más importantes de Nicaragua.
Si me han sacado es porque este Gobierno del presidente (Daniel) Ortega quiere consolidar una dictadura en este país, un Gobierno que quiere que la población siga sin participar, y yo he estado desde mi programa, tanto en el Canal 10 como aquí, promoviendo la participación de los nicaragüenses, para que hagamos uso de nuestra Constitución.
¿Moralmente duele más esta salida que la del Canal 10?
No, me dolió más la del Canal 10. En ésta como que uno se va preparando, lo que no creía, sinceramente, es que iba a suceder tan rápido.
¿Cuál fue la presión más fuerte que trajo su presencia?
En Nicaragua vivimos bajo un terrorismo. Aplican un terrorismo institucional. Desde que vine al canal aquí cayó la DGI, la DGA, vino el Seguro Social, vino el Ministerio del Trabajo. Ha sido una constante presión desde que estoy aquí.
En la reunión del viernes que usted tuvo con los dueños del canal, ¿se mencionó si el Gobierno ha amenazado con no renovar la licencia de transmisión el próximo año?
No, lo que se habló es que, y con toda sinceridad, es que había mucha preocupación por el rumbo que llevan las cosas; están muy preocupados por la seguridad del personal del Canal 2, por la seguridad del equipo periodístico, por la seguridad física del canal y que ellos sentían que es una obligación de ellos velar por los intereses de los doscientos empleados que trabajan para este canal y por lo tanto lo que ellos creían que más convenía era cerrar el programa. Creo que no es la mejor decisión, creo que las cosas hay que enfrentarlas y lucharlas.
¿Cuál fue el argumento que lo convenció?
Nosotros teníamos una sociedad... y en una sociedad vos te sentás y hablás y si uno de los socios no quiere seguir en esa sociedad, pues es absurdo tratar de insistir.
Yo sé que Nicaragua está peligrosa y sé que el FSLN y los CPC andan promoviendo directa e indirectamente violencia y yo tengo derecho a tomar decisiones alrededor de arriesgar mi vida, pero no tengo derecho de arriesgar la vida de otros si ellos no están dispuestos a hacerlo y eso fue lo que más me llegó.
¿A quiénes sintió más asustados, a los del Canal 10 o a los de Canal 2?
Yo no diría la palabra asustado. En el Canal 10 fueron intimidados. Allí llegaron físicamente dos familiares de Daniel Ortega.
¿Quiénes?
Allí llegaron en un par de ocasiones los dos hijos mayores del presidente Ortega, a hablar con la gerencia. Aquí lo que hay, en el Canal 2, es preocupación por el bienestar de todos los trabajadores del canal, por las instalaciones del canal. Son dos escenarios diferentes y a este canal su licencia se le vence a principios del año que viene. A lo mejor eso incidió o no incidió, ¿me entendés?
¿Incidió la campaña del Gobierno, sobre los cheques, que han publicado en días recientes?
No. Ese tema lo tocamos y se lo pregunté directamente a Octavio (Sacasa) y Martha (Pasos) y me dijeron que eso no incidió y que me creen una persona honesta. Además esos cheques no son nada, esas son falsedades, porque yo nunca he negado que fui funcionario público, yo trabajé para Telcor y a mí lo que me pagaban era mi salario, yo llegaba a las 7:30 a.m. Y a veces me iba a las 9:00 p.m., porque yo trabajaba en la dirección superior de Telcor.
¿Cuán asustado quedó Jaime Arellano? Aceptó en la mañana que tiene miedo, que hay que controlarlo, pero ¿cuánto miedo tiene?
No soy Superman. No soy un cuerpo antibalas. Soy de carne y huesos, como todos, con muchas virtudes, errores y defectos. Sí tengo miedo y sé que el FSLN me quiere eliminar, el danielismo, pero uno no debe dejar que el miedo me domine y eso le pido a Nicaragua, que el miedo no los domine. Este país vale la pena luchar por él y lo valen nuestras familias.
¿Este temor que siente usted lo ha obligado a fortalecer su seguridad personal?
Por primera vez en mi vida me han obligado a andar con escoltas, por primera vez en mi vida ando armado, y mis escoltas anden armados...
¿Personalmente? ¿Anda una pistola?
Sí, sí, y lo hago porque tampoco voy a permitir que me maten.
¿Ha llevado cursos de tiro?
Sí, estoy recibiendo un curso, en un lugar, para adiestrarme, y mis escoltas están perfeccionando lo que ellos habían aprendido. Da tristeza llegar a esto y da tristeza ver que en Nicaragua se repitan las cosas. Yo entiendo los mensajes claros y directos, no es casualidad que hayan dejado salir al asesino de Carlos Guadamuz, con la excusa de estrés carcelario, algo que nunca oí hablar en mi vida.
¿Cuán intranquilo duerme?
Preocupado, pongámosle de esa manera. Había logrado 16 rutas para venir de mi casa al canal. Cada vez que salía rifábamos cuál era la ruta que íbamos a escoger para venir al canal y tengo otro equis número de rutas para volver a mi casa. En una democracia nadie debería andar de esa manera.
¿Quién ha sido el representante de más alto rango del FSLN que directamente le ha hecho advertencias?
No te lo podría decir, porque sería quemar a mis fuentes, pongámosle de esa manera. Pero dejame decirte una cosa: fue de muy alto rango.
¿Un diputado?
Fue de alto rango.
¿Un representante del Ejecutivo?
Fue de alto rango, pongámosle de esa manera.
¿Va a buscar otro canal para hacer el programa o se queda sólo en las radios?
Hablé con dos canales, para serte sincero y ellos me dijeron que tenían miedo. Porque venderme espacio significaría retar al Gobierno y que no estaban dispuestos a retar al Gobierno.
El Gobierno está ganando esta batalla.
Ganó esta batalla el Gobierno, pero no ha ganado la guerra. Es más, uno de los dueños de esos canales me dijo que reciben llamadas cada vez que sale una noticia que no le parece al Gobierno. Los están llamando de Telcor o de la Secretaría. Hay una intención evidente de este Gobierno por aplicar miedo, intimidación, para censurar a los medios de comunicación, para controlar la libertad de expresión.
Ha criticado al sector privado, ¿cree que ha quedado con la cabeza baja frente al Gobierno?
Yo creo que el sector privado está cometiendo el mismo error que cometió el sector privado en Venezuela. El orteguismo sigue al pie de la letra lo que hizo el chavismo en Venezuela. Chávez no tocó al sector privado hasta que consolidó su dictadura y su poder político y luego empezó a confiscar, a nacionalizar al sector privado.
¿Qué puede hacer el sector privado?
Pararse.
¿Cómo?
Yo lo he dicho, este país necesita un paro nacional. Necesitamos que todos los sectores nos unamos, que de una vez por todas le digamos al presidente Ortega basta ya, es la hora en que debe haber un gran paro nacional para poner las reglas del juego claras. Creo que hay que golpear la mesa y la única manera es con un paro nacional de todos los sectores.