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El cierre del programa de Arellano en Canal 2
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Se dice que la libertad de prensa es la primera baja en las guerras y las dictaduras. Y esto es absolutamente cierto, como lo demuestra en Nicaragua el hecho de que la primera víctima del nuevo gobierno autoritario de Daniel Ortega, quien está empeñado en imponer una nueva dictadura, han sido precisamente la libertad de prensa y el derecho a la libertad de expresión.

El presidente Ortega arremete contra la libertad de prensa y el derecho a la libre expresión del pensamiento, prácticamente cada vez que pronuncia uno de sus discursos de corte hitleriano. Pero además, el Gobierno de Ortega actúa directamente contra la libertad de información y de expresión, tanto por medio de los juicios criminales de sus partidarios y jueces contra el Diario LA PRENSA, como a través de la presión directa o indirecta que ha ejercido para clausurar un espacio de televisión emblemático de la oposición, como era el de Jaime Arellano, que primero fue cerrado en el Canal 10 y ahora ha sido clausurado en el Canal 2 de televisión.

El cierre del espacio televisivo de Jaime Arellano que ya no se pudo transmitir ayer lunes en la mañana, ocurrió inmediatamente después que partidarios del Gobierno de Daniel Ortega se apostaron frente a las instalaciones del Canal 2, lo mismo que ante LA PRENSA y El Nuevo Diario, para presionarlos y tratar de obligar a estos últimos a que dejen de publicar informaciones desfavorables al Gobierno y que no sigan denunciando los abusos de poder y la corrupción gubernamental. Además, tal como lo reveló ayer el mismo Arellano en su programa radial que se transmite en Radio Corporación, la clausura de su espacio de entrevistas y comentarios políticos en el Canal 2, que tenía el mayor índice de audiencia en el horario de programas de opinión de la televisión nacional, se debió al temor comprensible y fundado de los dueños de dicha empresa televisora a que el Gobierno no les renueve la autorización para seguir operando después del 20 de enero de 2009, fecha cuando va a expirar su actual licencia de operación.

Es importante y necesario recordar a ese respecto, que después de que en mayo del 2007 el dictador militar de Venezuela, Hugo Chávez, decidió no renovar la licencia de operación de la más popular estación de televisión de aquel país, la RCTV, porque en ésta se criticaba a su gobierno, Daniel Ortega fue a Caracas para solidarizarse con su camarada venezolano y declaró en esa ocasión que si él hubiera estado en el lugar de Chávez, simplemente habría ordenado clausurar dicho medio de comunicación.

De manera que es evidente el odio de Daniel Ortega a la libertad de expresión y por eso ha presionado para el cierre del programa de Jaime Arellano en el Canal 2 de Televisión. En realidad, si no hubiera sido porque Ortega podría cerrar el Canal 2 negándole la prórroga de la licencia de operación, igual que hizo Hugo Chávez con RCTV, los dueños de dicha empresa de comunicación no habrían tenido que verse obligados a cerrar el programa de Arellano. Pero también los diputados de la mayoría democrática en la Asamblea Nacional tienen una buena parte de culpa por el cierre de este programa, pues no han querido aprobar la ley que prorrogaría por un período de diez años las licencias de operación de todas las estaciones de radio y televisión.

Es obvio que los dueños del Canal 2 han sido prácticamente obligados a cerrar un programa que era provechoso para la empresa, pero que irritaba el intolerante talante autoritario del presidente Ortega. Y de esta manera se ha sentado el grave y peligroso precedente de que el ejercicio de la libertad de expresión depende de lo que le guste o le disguste al autoritario mandamás sandinista de Nicaragua.

En resumen, el cierre del programa de Jaime Arellano en el Canal 2 es consecuencia de la fobia de Daniel Ortega a la libertad de prensa y al derecho a la libre expresión del pensamiento. Y la clausura de este programa, igual que los juicios contra LA PRENSA y el asedio de los CPC a los medios de comunicación independientes, comprueban una vez más que la primera víctima o baja de la dictadura y de la guerra, es la libertad de prensa y el derecho a la libre emisión del pensamiento. Pero demuestra también que esta libertad es lo primero que hay que defender.

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