Ocurrió lo anunciado: los Orientales de Granada no llegaron ayer al Estadio Chale Solís, los árbitros decretaron el forfeit y los Indígenas de Matagalpa se coronaron monarcas del accidentado XXXIX Campeonato Nacional de Beisbol de Primera División.
A las 11:00 a.m., como estaba previsto, los seis árbitros encabezados por Leonel Cajina salieron al terreno de juego. Con los Orientales ausentes, la novena norteña salió también al campo. El diestro Jairo Pineda actuó como pitcher abridor y después del primer lanzamiento Cajina cantó el forfeit.
“Cumplimos con órdenes de la Comisión Técnica (de la liga), que nos dijo: ‘Tienen que estar ahí a la hora exacta’ (…) cumplimos con todos los requisitos conforme con las reglas del beisbol”, dijo Cajina.
Mientras tanto, aficionados y peloteros norteños festejaban en el diamante del Chale Solís, donde el presidente de la Feniba, Carlos García, entregó el trofeo de campeones al manager del Matagalpa, Omar Cisneros, quien conquistó su noveno título.
“Venimos a cumplir con nuestro compromiso… entregar el trofeo al campeón”, expresó García, añadiendo que “es una tristeza entregar un trofeo por medio de una infracción”.
Los equipos habían ratificado ante la Feniba que en la serie final “todo juego cancelado, empatado o suspendido se jugará al día siguiente en el mismo estadio y a la misma hora. No se podrá jugar un partido programado posteriormente si no se ha realizado el partido previsto para la fecha anterior”, según el comunicado número 43 de la Feniba.
“Yo lo que estoy haciendo aquí es darle validez a esto, no darle largas”, enfatizó García.
Después del forfeit, los Indígenas encabezaron una caravana que recorrió todas las calles de la ciudad de Matagalpa, como parte de la celebración por el título obtenido. Por la noche, los norteños y sus aficionados participaron de una fiesta popular.