Unos 90 productores de Matagalpa y Jinotega están cultivando plántulas de hortalizas, como tomates y chiltomas, en invernaderos. /LA PRENSA/ARCHIVO
Plántulas manejadas en invernaderos
Wendy Álvarez Hidalgo
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Antes de llevar las plantas al campo es necesario “endurecerlas”; esto se logra regulando el suministro de agua, exponiéndolas al sol por períodos cortos y fertilizándolas con altos niveles de fósforo y potasio.
Para sacar las plántulas de la bandeja es necesario halar el tallo con mucho cuidado para que la planta salga completa con todas sus raíces. Con un buen manejo, las bandejas se pueden utilizar hasta ocho veces; para ello, habrá que lavarlas, desinfectarlas y almacenarlas bajo techo, explica un documento técnico de Funica.

Agricultores de Jinotega y Matagalpa han mejorado sistema de cultivo

Uno de los obstáculos que enfrentan los productores nicaragüenses es el acceso al uso de nuevas tecnologías para mejorar sus sistemas de manejo de cultivo, situación que ocasiona reducción en los rendimientos de producción y, por tanto, baja en las ganancias económicas.

En busca de reducir esa brecha tecnológica agropecuaria, la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario y Forestal (Funica) desarrolla en Jinotega y Matagalpa un programa de producción y comercialización de plántulas de hortalizas en invernaderos.

El programa está siendo impulsado con la Cooperativa de Servicios de Tomayo-Chagüite Grande de Jinotega, cuyos socios son los pioneros en las zona y tienen cuatro años de usar esta tecnología con excelentes resultados.

Participan más de 90 productores aglutinados en cuatro cooperativas del norte del país, y el proyecto se ejecuta a través de la iniciativa de Desarrollo de Mercados de Tecnología de Funica.

DE QUÉ SE TRATA

Se denomina plántula a la planta en sus primeros estadios de desarrollo, desde que germina hasta que se desarrollan las primeras hojas verdaderas.

En esta ocasión las plántulas son cultivadas en invernaderos, lo cual permite una mayor germinación de la semilla y por ende elevar el volumen de siembra de plantas en el campo.

Mario Efrén Rizo, presidente de la cooperativa y productor hortalicero, explicó que “cuando uno siembra en bancos o bancales se pierde casi el 50 por ciento de la semilla”, porque las semillas son manejadas al aire libre.

Por ejemplo, mencionó que cuando se tira al banco cinco mil semillas de coliflor, al final sólo se trasplantan dos mil quinientas o dos mil plantas.

Además, añadió que “en un semillero la planta dura treinta días, en bandeja 20 (días), esto le reduce mano de obra, agua e insumos”.

La producción de plántulas en bandeja o invernaderos tiene la ventaja de que las plantas son sanas, porque se producen en ambientes controlados, precisó.

Indicó que las plantas son más vigorosas y uniformes. También se puede trasplantar a cualquier hora del día. “Todo esto conlleva a una mayor rentabilidad al reducirse los costos de producción”, acotó.

Dentro de los planes a mediano plazo de la empresa está aumentar el número de túneles para producir mayor cantidad de plantas en bandeja y abastecer a mayor número de pequeños y medianos productores de hortalizas.

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