Zoilamérica: “Me siento amenazada”
Joaquín Tórrez A.
politica@laprensa.com.ni

Zoilamérica Narváez, en una reciente entrevista concedida al Diario de Hoy, de El Salvador, confesó que se siente amenazada por el poder político de su padrastro, el presidente Daniel Ortega, aunque asegura que no siente rencor alguno por él.

“Continúo expuesta al abuso de poder. Continúo amenazada por el uso del poder político. Eso es lo que me mantiene con una demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)”, dice.

“(Es) un caso que no termina, no porque yo lo prolongue, sino porque no ha habido la entereza política de enfrentarlo”, afirma Zoilamérica.

ATORMENTADA

En sus confesiones, Zoilamérica, cuya denuncia de abusos contra Daniel Ortega ha tomado fuerza recientemente por las protestas encabezadas por grupos feministas en Paraguay y Honduras, afirma que se siente atormentada por el poder, “por una persona con poder”, lo cual la limita “a la hora de interactuar”.

“Mi denuncia fue un impulso de salvación ante una serie de hechos con los cuales intenté detener el abuso sexual. Todavía hoy vivo sólo con la fuerza de Dios y de una conciencia muy bien puesta. Cada vez que una persona se expone ante un sobreviviente de abuso sexual, tiene la elección de creerle o no creerle. Eso depende mucho de su propia humanidad”, asegura.

En su relato, Zoilamérica niega que lo suyo contra Ortega sea un complot político, como se ha empecinado en afirmar el círculo cercano al mandatario, encabezado por su esposa Rosario Murillo.

“Tengo contra mí una maquinaria política que logró su cometido. Hacerme ver como una amenaza política. Me amenaza el estigma político. En esto está implicada la derecha y la izquierda, porque es una complicidad de poderes lo que no permitió tener acceso a la justicia”.

¿Rencores? Zoilamérica dice que no los tiene ni contra Ortega ni contra su madre, de la que afirma “nunca recibí apoyo”.

“Mi mayor desafío es persistir en el intento de mantener limpio mi corazón. Estoy segura que hacia mi mamá no tengo rencor, pero (ella) sigue siendo parte del poder político que me abusa y eso me obliga a mantener una distancia para ser respetada y para tener derecho a poder hacer mi vida”.

E insiste: “Yo no tuve la oportunidad de tomar la suficiente distancia de mi ofensor, porque yo encuentro todos los días a Daniel Ortega en la televisión, en el periódico y hasta en la calle”.

De su vida revolucionaria, cuenta al Diario de Hoy, que los dirigentes de la revolución traicionaron la parte ética y moral. “Muchos de ellos nunca estuvieron apegados a estos principios. Muchos de ellos ni siquiera los llevaban, sino que se disfrazaron”.

“La doble moral fue lo que marcó los valores de la familia y de la vida cotidiana”.

Más información en www.laprensa.com.ni >>
© LA PRENSA 2005 - Todos los Derechos Reservados