En el Mapa de la Pobreza Extrema Municipal de Nicaragua, el municipio de El Ayote aparece clasificado entre los que tienen “pobreza severa”, la más fuerte. Sin embargo, su potencial es más grande que otras zonas consideradas menos pobres. Sólo en un día aquí se pueden negociar cinco millones de córdobas en la venta de ganado vacuno.
Pese a esto, según las estadísticas oficiales, el 76 por ciento de sus casi diez mil habitantes vive en hacinamiento, en casas inadecuadas, con servicios insuficientes, baja educación y dependencia económica.
Con estos números ningún banco se atreve a instalar una sucursal en El Ayote. De hecho, no existen bancos en este municipio, que a 231 kilómetros de Managua con una carretera casi intransitable, sirve de frontera entre el Pacífico y el Caribe de Nicaragua. Los ganaderos cuidan su dinero bajo las fundas de sus pistolas.
Cuando abrir una trocha cuesta miles de córdobas por cada hora de trabajo, construir una casa de concreto eleva en más del 200 por ciento su precio real, y los productos en las pulperías son más caros que en la propia capital, los lujos pasan a segundo plano.
Por otra parte, los propios ganaderos aseguran que en un día pueden comercializarse unas 600 cabezas de ganado y hay jornadas en que la cantidad puede superar las mil cabezas, cada una a un costo promedio de diez mil córdobas. Convertido en “metálico” las transacciones pueden sumar diez millones de córdobas en un día de ventas buenas.
Los clientes más tradicionales suelen ser los mataderos Carnic, Masesa y Nandaime, pero también están otros ganaderos interesados en revender y en menos medida los estafadores, que compran las reses y no aparecen en la cita del pago. Los ganaderos comentan que éstos suelen irse del país con el dinero de la reventa, ya que si se quedan podrían pagar caro sus estafas.
Un municipio capaz de mover esa cantidad de dinero en una jornada no debería ocupar el séptimo lugar entre los más pobres del país, pero la falta de medidas para desarrollar esa riqueza lo tienen en ese sitio, que, a juzgar por su infraestructura y las condiciones de vida, tampoco es del todo inmerecido.
POBRES
La causa de su pobreza está aparentemente en la falta de fomento de las instituciones públicas y en la visión errada que tienen los empresarios sobre El Ayote.
Según Milton Scotto Halleslevens, gerente de la microfinanciera Fundeser (Fundación para el Desarrollo Socioeconómico y Rural), que reinauguró su sucursal la semana pasada en El Ayote, este municipio tiene un gran potencial económico, pero no se observa porque predomina la percepción de que es un sitio pobre.
GRANDES NEGOCIOS
Scotto pone como ejemplo la experiencia de Fundeser que en El Ayote tiene una de sus sucursales más prósperas, ya que en un año captaron más de 400 clientes y manejan una cartera de 24 millones de córdobas, con perspectivas de alcanzar los 600 a 700 millones en diciembre.
“Nuestra cartera aquí es más grande que muchos otros municipios que se ven con mayor desarrollo, pero por ejemplo, aquí una persona fácilmente te solicita 300 mil córdobas en préstamo. En Managua, por ejemplo, no cualquiera te hace esa solicitud”, comenta Scotto.
Además, los clientes en El Ayote suelen ser fiables o “pagadores”. Aunque “hay que conocerlos, saber sus necesidades”, advierte el empresario.
El éxito de Fundeser se debe a una estrategia que los bancos jamás se atreverían a implementar. En principio, la microfinanciera ha llegado a realizar préstamos grandes con una hoja de papel como única garantía, y los realiza en córdobas, ya que los ganaderos confían más en la moneda nacional que en el dólar.
Igualmente, tienen tasas de interés desde el 14 por ciento y buscan clientes en sitios tan lejanos como El Tortuguero. Una selva que se extiende hasta el mar Caribe está entre sus secretos.
A pesar que otras dos microfinancieras están establecidas en el municipio, no son aún suficientes para “sacarle el jugo” a El Ayote. Los mismos ganaderos afirman que “aquí avanzamos gracias a la voluntad de Dios”, según dice Tomás Antonio Vargas, que nunca falta a las ventas de ganado.
Otro ganadero, Gerardo Ruiz, confirma que el apoyo que el Gobierno puede darle a los pobres de El Ayote es una buena carretera, ya que programas como Hambre Cero nadie lo conoce en ese municipio, salvo por algunas compras esporádicas de vacas y cerdos que benefician de forma esporádica a ciertos comerciantes, sólo en el momento de la transacción.