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Los “cubanólogos” dicen que a Raúl Castro (derecha) no se le puede exigir mucho, pues apenas tiene seis meses en el poder. (LA PRENSA/ARCHIVO)
Analistas: “Cuba ya no es la misma”
Estudio dice que a cubanos les importa más la economía que las libertades políticas
LA HABANA/ EFE
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El primer semestre de Raúl Castro como presidente titular de Cuba terminó ayer. Ha sido un periodo con más expectativas de cambio que reformas concretas, pero muchos “cubanólogos” coinciden en que el país ya no es el mismo.

Analistas y diplomáticos apuntan que hay un cambio real: Fidel Castro ya no es presidente, pero aclaran que se debe a la enfermedad que padece desde 2006 y no a una voluntad política reformista.

Fidel Castro ya no controla personalmente el día a día de cada cubano, como en los 49 años y 55 días en los que tuvo todo el poder. A sus 82 años, es aún líder indiscutido de la revolución y primer secretario del Partido Comunista, e influye mucho —algunos dicen que demasiado— en el Gobierno, pero su salud le hurta el ejercicio cotidiano del mando, agregan.

A falta de certezas, proliferan rumores sobre la dimensión de su influencia: unos afirman que Raúl hace lo que Fidel dicta desde la cama; otros juran que Fidel está ya “out”; algunos dicen que es incapaz de tener las riendas, pero que su hermano y los demás dirigentes le tienen tanto respeto y temor que no se atreven a hacer nada que pudiera disgustarle. No en vano, el general Raúl Castro, de 77 años, reitera que Fidel es todavía el líder y que le consulta decisiones y discursos.

Un veterano analista señala que “habrá que esperar” para ver si Raúl cumple sus promesas de cambio, ya que medio año es poco para un régimen de medio siglo.

NO HAY QUIÉN PRESIONE

Además, dice, no hay quién presione a Raúl, porque la oposición interna es casi irrelevante y la mayoría de los cubanos están más pendientes de sus agobios económicos cotidianos que de exigir cambios políticos.

Así lo corroboró una encuesta que realizó en Cuba bajo cuerda el Instituto Internacional Republicano en marzo y abril pasados. Según ese instituto, vinculado al Partido Republicano de EE.UU., para más de la mitad de los entrevistados los problemas económicos son la mayor preocupación y menos del 10 por ciento mencionó la falta de libertades políticas.

Las expectativas reformistas fueron alentadas por el mismo Raúl Castro, que prometió “cambios estructurales” y eliminar el “exceso de prohibiciones”, aunque recientemente frenó ese rumbo y pidió a los cubanos no “acostumbrarse” a recibir solo noticias buenas.

En su toma de posesión anunció que “en las próximas semanas” comenzaría “a eliminar las (prohibiciones) más sencillas”. Pero advirtió que “la supresión de otras” tomará más tiempo, porque “requieren un estudio integral y cambios en determinadas normativas jurídicas”.

Están pendientes otras reformas que muchos esperaban, como la libertad de salir de Cuba sin permiso o la reducción de la administración estatal.

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