La tormenta Fay, que desde hace seis días castiga la península de Florida, en el sureste de Estados Unidos, con un saldo de al menos 11 muertos, fue degradada a la categoría de depresión tropical por el Centro Nacional de Huracanes (CNH).
“Fay se degradó a depresión, pero durante varios días seguirá vigente el riesgo de fuertes lluvias e inundaciones”, señaló ayer el CNH.
Las secuelas de Fay empaparon ayer algunas zonas del sureste de Estados Unidos, forzando a los equipos de emergencia a mantenerse en estado de alerta por posibles inundaciones en los estados de Alabama, Misisipí, el este de Luisiana y zonas de Tennessee. Se espera que hoy llegue a estos estados.
El estado de alerta por inundación fue lanzado también para Nueva Orleáns, que hace tres años sufrió uno de los huracanes más devastadores que han pasado por Estados Unidos, el Katrina.
Fay fue una tormenta que tuvo una permanencia de ocho días y tocó tierra en la Florida en cuatro ocasiones distintas. Sus lluvias copiosas y vientos devastadores causaron por lo menos 50 muertos en Estados Unidos y otros países del Caribe.
Los residentes de la Florida continuaron el fin de semana las labores de limpieza de las zonas más afectadas por la tormenta, que inundó casas y destruyó cosechas.
UN DESASTRE MAYOR
Por eso, ayer, el presidente George W. Bush declaró como áreas de desastre mayor a cuatro condados de la Florida que fueron los más golpeados por la tormenta tropical Fay, con lo que los hizo elegibles para recibir ayuda federal extraordinaria. La declaración beneficia a los condados de Brevard, Monroe, Okeechobee y Santa Lucía. Sólo en Florida, la tormenta afectó unas 50 mil casas.
El departamento del trabajo estatal procura la entrega de 20 millones de dólares adicionales de asistencia para encontrar trabajo en la Florida, que es líder nacional en pérdidas de empleos.
Las autoridades de Alabama declararon ayer estado de urgencia y emitieron avisos de alerta de inundación, abrieron refugios y previeron transporte para llevar a los socorristas.
Ayer, además, el CNH, envió una alerta por la cercanía de la tormenta tropical Julio que, de desarrollar más potencia, golpearía las zonas de la península mexicana de Baja California (noroeste).
Julio tiene una peligrosidad “moderada” y lleva vientos sostenidos de 85 kilómetros por hora, con rachas de hasta 100 kilómetros por hora, dijo el CNH.