El proceso de identificación de las víctimas del accidente aéreo del miércoles en Madrid, en que murieron 154 personas, se alarga debido al mal estado de muchos cuerpos.
“Está costando más de lo que inicialmente pensábamos”, declaró ayer el ministro español de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, mientras los forenses trabajan para confirmar la identidad de unos 90 cuerpos en la morgue de La Almudena, en Madrid.
“Tenemos que estar seguros de que lo que les decimos a las familias es la verdad”, añadió, cuando hasta el momento se han identificado algo más de 60 cuerpos, 50 a través de las huellas dactilares.
Para el resto, los forenses tuvieron que tomar muestras del ADN de los cuerpos y también de sus familiares para cotejarlos.
Los familiares de los cerca de 90 cuerpos aún sin su nombre confirmado, tienen al menos cuatro días de espera y han pedido explicaciones sobre la tardanza.
Tras la muerte el sábado de una mujer que estaba herida grave, el balance se elevó a 154 fallecidos. Aún hay 18 heridos, pero ayer, una de las sobrevivientes entró en un estado más grave por sus lesiones cerebrales y otras heridas.
Como si no bastara, ayer, otro avión de la aerolínea Spanair que iba de Barcelona a Lanzarote (Islas Canarias) aterrizó en Málaga (sur) por un problema técnico sin gravedad. El avión es un MD-82, el mismo modelo del que se estrelló el miércoles. Iba con 141 pasajeros.