Un juicio por portación y uso ilegal de armas ha concluido en una serie de reclamos porque justo cuando una juez mandó a regresar unos bienes ocupados a la persona procesada, se conoció que algunos de estos objetos fueron “saqueados”.
Jaime Adrián Wilson Connolly fue capturado el 26 de junio del año pasado en alta mar por la Fuerza Naval, portando un revólver sin documentos, por lo que fue acusado por portación y uso ilegal de arma de fuego.
Se le ocupó además la panga en la que viajaba y dos motores Yamaha de 200 caballos de fuerza, que quedaron bajo resguardo de la Fuerza Naval de Bilwi.
Pero en el proceso la juez local penal de Bilwi, Nancy Rossman, dejó en libertad al ciudadano Wilson, después que el fiscal auxiliar del caso, Francisco Mairena, decidiera abandonar la sala de juicio y porque los testigos nunca se presentaron oportunamente.
LE HACEN FALTA PIEZAS
Una vez que la juez Rossman dictó la sentencia, donde dejó libre al acusado, giró un oficio ordenando a la Fuerza Naval que entregara la panga y los dos motores ocupados, pero estos objetos no fueron entregados a su dueño pese a que llegaron a retirarlo el día que se emitió el oficio.
Dos días después los bienes fueron solicitados de nuevo, pero tampoco se entregaron porque el capitán de corbeta, Eduardo Sanders, jefe de la Naval en Bilwi, presentó un recurso de apelación que había mandado la Fiscalía.
Según la abogada Samaria Fajardo Rivera, defensora del acusado, existe preocupación de su representado porque en una inspección de los bienes retenidos encontraron que parte de los motores fueron saqueados y que algunas piezas “brillan por su ausencia”.
Esto, según la abogada es preocupante, por cuanto existen antecedentes de otros casos similares en donde se ha visto involucrada la Naval.
El jefe de la Fuerza Naval, Eduardo Sanders, admitió que ciertamente hay piezas de los motores que hacen falta, pero que si les toca entregarlos, ellos van a resolverle al dueño.