La empresa mexicana Cemex, la tercera cementera más grande del mundo, acudirá al arbitraje internacional ante la falta de acuerdo con el Gobierno de Venezuela por la valuación de sus activos expropiados esta semana en el país sudamericano.
La compañía hará la demanda de arbitraje ante “el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias por Inversiones, por la confiscación de los bienes y privación de derechos de Cemex Venezuela y el posterior inicio del procedimiento de expropiación, realizada por el Gobierno de Venezuela”, informó esa empresa en México.
Cemex, con presencia en unos 50 países, rechazó una oferta del Gobierno de Hugo Chávez tras la nacionalización y decidió recurrir a un arbitraje internacional, aunque dejó las puertas abiertas para continuar las negociaciones “con la intención de llegar a una solución aceptable para las partes”.
La empresa, con sede en la ciudad mexicana de Monterrey (norte), consideró que la oferta realizada por las autoridades venezolanas de “650 millones de dólares” por sus plantas en ese país “está muy alejada” del valor real, aunque no cifró el valor de sus activos en Venezuela.
El ministro de Finanzas de Venezuela, Alí Rodríguez, afirmó el lunes que Cemex no cuesta más de 400 millones de dólares.
La controversia entre Cemex y Venezuela puede generar una situación incómoda en el proceso de mejoría de las relaciones que encara el Gobierno del Presidente mexicano Felipe Calderón desde que asumió el poder a finales de 2006.
Antes del anuncio de arbitraje, México pidió a Hugo Chávez, negociaciones sin discriminación sobre las plantas de la mexicana Cemex.
Chávez afirmó ayer que la Cemex, expropiada esta semana por su Gobierno, se comportó de manera “irrespetuosa” durante las negociaciones para la adquisición de su mayoría accionarial. Chávez dijo que Cemex pedía 1 mil 300 millones de dólares.
Venezuela compró las cementeras de Francia y Suiza.