La propuesta de negocios de un graduado de la Universidad de Miami, UM, deslumbró a docenas de inversionistas: vender iPods en Latinoamérica. La inversión: más de US$30 millones.
Pero había un pequeño problema: Andres Pimstein, el graduado de la Facultad de Empresas de UM, no planeaba un negocio, sino una estafa. Eso es lo que dicen los que perdieron su dinero. Y la operación funcionaba en el recinto universitario.
Ahora el FBI investiga a Pimstein, propietario de la empresa The Bottom Line of South Florida, Inc., como sospechoso de ser el líder de una estafa, dijo Judy Orihuela, portavoz de la entidad policial.
SE PERDIÓ
No fue posible contactar a Pimstein, de 48 años, porque sus números telefónicos del negocio y su residencia en Miami-Dade están desconectados.
La situación salió a relucir la tarde del miércoles, cuando CNN reportó que Pimstein usó instalaciones de UM para dirigir una estafa multimillonaria y reclutó a empleados para la operación.
CNN, citando a inversionistas molestos que demandaron a Pimstein y su empresa en junio, dijo que el graduado de UM prometió rendimientos hasta del 18 por ciento.
La demanda alega que el negocio de Pimstein era “una clásica estafa Ponzi, una operación fraudulenta de inversión que paga a los primeros inversionistas con el capital de los que invierten después, en vez de con las ganancias generadas de una actividad empresarial legítima”.
Según la demanda, Pimstein impresionaba a los inversionistas en potencia con tablas detalladas y facturas falsas, diciéndoles que su firma vendía perfumes y equipos electrónicos de consumo a Ripley, una gran cadena de tiendas por departamento en Chile y Perú.