El nuevo embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan, llegó hoy a Managua y de inmediato prometió trabajar junto al Gobierno, del presidente Daniel Ortega. Callahan llegó esta tarde al Aeropuerto Internacional de Managua, y momentos después dijo que era “un gran placer” estar en el país.
“El protocolo diplomático indica que no debo comentar sobre asuntos bilaterales hasta que haya presentado mis credenciales ante el presidente (Daniel) Ortega pero puedo decir, sin embargo, que tengo muchos deseos de trabajar con el Gobierno y el pueblo de Nicaragua conjuntamente para continuar construyendo relaciones maduras, respetuosas y de beneficio mutuo”, manifestó Callahan.
Callahan, un diplomático de carrera, deberá entregar sus cartas credenciales al presidente Daniel Ortega antes de comenzar su agenda, dijo a un noticiero local Kristin Stewar, la portavoz de la embajada de Estados Unidos en Managua.
Ortega anunció el pasado fin de semana que recibirá las credenciales de Callahan apenas llegue al país, con la misma prontitud con que la administración del presidente estadounidense George W. Bush lo hizo con el embajador de Nicaragua Arturo Cruz, en enero de 2007.
"No lo hicieron esperar, en un gesto de respeto", comentó Ortega en un acto con seguidores en Jinotega.
El reo y ex presidente Arnoldo Alemán, caudillo del opositor Partido Liberal Constitucionalista (PLC), dijo ayer que confía en que Callahan, a diferencia de su antecesor Paul Trivelli, tenga "una mentalidad más abierta y una línea no injerencista" en los asuntos internos del país.
Durante la misión de Trivelli, les fue retirada la visa estadounidense a Alemán, familiares y allegados, y se le congelaron depósitos de dinero en bancos de ese país. Eso, en medio de los juicios por corrupción que se le realizaron en Nicaragua entre 2002 y 2003, que concluyeron con una condena a 20 años de cárcel.