Mejor hubiera dedicado esta columna a la nueva versión animada de La guerra de las galaxias. Lo prefería y ahora que miré Se busca lo prefiero más. Pero, no podía anteponer la objetividad y el dizque servicio por decir así, que puedan brindar estas sencillas líneas con mi fidelidad e idolatría “freak” con la saga intergaláctica de George Lucas.
Así que en medio de la pobre oferta de salas de Managua (sin tomar en cuenta el buen cine ofrecido por el festival Ícaro), lo más interesante que había en la cartelera era Se busca. El reparto sonaba muy prometedor. Morgan Freeman, James McAvoy y la siempre atractiva Angelina Jolie. Hasta allí llega lo interesante de esta cinta.
Wesley Gibson (McAvoy) es un insípido oficinista que vive una aburrida vida. Controla su ansiedad con pastillas y le vale madre todo, como el que su mejor amigo tenga sexo con su novia, con condones pagados por él mismo o que su gorda y amargada jefa abuse de él. Hasta que un día cualquiera se ve inmerso en un tiroteo, del cual sale vivo gracias a la intervención de Fox (Jolie). Ella le revela que dentro de su patética existencia se oculta en realidad un asesino tan diestro que es capaz de volarle las alas a una mosca, de un tiro.
Un momento. ¿No les recuerda esto a Matrix? ¿Todavía dudan? Los acercamientos a las trayectorias de las balas y algunas secuencias de acción prácticamente son recicladas de la revolucionaria cinta de 1998 de los hermanos Wachowski. Por lo menos esta cinta hizo el esfuerzo en crear una realidad alterna que justificaba las fantásticas habilidades de los personajes y los retos que éstos enfrentaban.
En Se busca se puede romper las leyes de la física con sólo controlar la ansiedad, una razón bastante tonta incluso para un mundo cómic como el que da origen a esta película.
Si existiese como categoría, Se busca definitivamente ganaría el premio al mejor reparto desperdiciado del año. Lo poco bueno en esta película ocurre cuando los disparos están silenciados. Los pocos monólogos de McAvoy son tan profundos como divertidos. Jolie tiene la increíble habilidad de disparar la química sexual en pantalla con cualquiera, con quien esté actuando, incluso ya sea el payaso Firuliche. Freeman es un monstruo de la actuación, del que ya no se espera otra cosa que no sea calidad. Lástima que no vimos más de ellos, porque eran interrumpidos constantemente por algún sonso tiroteo.