publicidad
Managua
11:41 am
21.08.08
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Portada
Última Hora
Política
Nacionales
Economía
Campo & Agro
Regionales
Editorial
Deportes
Sucesos
Internacionales
Opinión
Revista
Vida Social
Cartas al Director
Caricaturas
Agenda de Eventos
Eventos Empresariales
Tecnología
Religión y Fe
Mosaico
Entrevista
Enfoque
Hablemos del Idioma
Noticias >> Opinión
En Letra Pequeña
Fabián Medina
publicidad

Valiente

Si el presidente Daniel Ortega no encara de una vez por todas el caso Zoilamérica, tendrá que “dañársele" más seguido el avión en que viaja, para evitar destinos conflictivos, tendrá que elaborar muchas más viñetas denigrantes de todos aquéllos que toquen el tema, para pasarlas por su canal de televisión, y tendrá que buscar nuevas campañas electorales o tramas del imperio a qué echarle la culpa cada vez que se mencione el nombre que tanto teme.

Boomerang

A propósito de viñetas denigrantes, ¿quién será el asesor de Comunicación de doña Rosario Murillo? Si es que existe alguno debe ser muy malo. ¿Cómo puede ocurrírsele a alguien que para contrarrestar las opiniones adversas se esgrima la descalificación en su grado más chabacán, sin detenerse siquiera a plantear un argumento, y a veces sin siquiera mencionar el punto que desencadenó la avalancha de insultos? Obviamente, quien insulta nunca tiene la razón. Y técnicamente eso es lo que dicen los mensajes que lanza el Gobierno, desde sus funcionarios y los medios oficialistas: no tenemos la razón.

Miedo

La única explicación a descalificaciones tan burdas es la intimidación. No es demostrar lo errado del planteamiento de quien los critica, sino atemorizar a quienes lo hacen. Que teman salir en las viñetas con los consabidos epítetos de “asalariados de Bush”, “ladrones”, “sinvergüenzas” en montajes fotográficos donde suelen usar fondos con lluvias de billetes, tan ingenuos que a uno lo hace pensar que cualquier muchacho de secundaria podría hacerlos mejor. Ni consiguen demostrar nada, ni atemorizan a nadie y, al contrario, se exponen de cuerpo entero.

Sospechas

¿Quién los entiende? Ayer un grupo de mujeres comenzó lo que llamaron una “jornada para instar a la reconciliación y la paz”. La idea era, supuestamente, llegar a los medios de comunicación y pedir un lenguaje más ponderado. Es una buena idea. Sin embargo, uno empieza a sospechar que todo se armó desde El Carmen, cuando las mujeres escogen el lema preferido de doña Rosario Murillo, cuando llegan con mantas y camisetas elaboradas en la factoría de Murillo, con todo y sus colores estrambóticos y chillones, y, finalmente, queda en evidencia cuando los cánticos y oraciones contra el “lenguaje de odio” nunca llegan a Canal 4, que es hoy por hoy, el medio más necesitado de “paz y reconciliación”.

Ventrílocua

Digámoslo con todas sus letras: es doña Rosario Murillo utilizando a unas señoras, algunas ancianas ya, para decir lo que ella quiere decir. Da pena. ¡Cuánto abuso!

Mokorón

Mokorón es el último pedazo de pulmón que le queda a Managua. El Ejército, que se dice dueño de esas tierras, quiere construir un residencial de casas de lujos. Los ambientalistas han tocado las campanas de alarma. Y el Ejército tiene la oportunidad de demostrar que es un cuerpo al servicio de Nicaragua y no, como muchos sospechan, una institución cuya mayor preocupación es procurar el mejor nivel de vida de sus jefes y hacer prosperar sus propios negocios, usando para ello la autoridad, el presupuesto y las ventajas económicas que el Estado les ha dado para otros fines. Estamos seguros que no. Que Mokorón será para Nicaragua y no para el disfrute de unos cuantos.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda