Promover un diálogo con la juventud, para superar el problema de las maras y pandillas, propuso a los gobiernos de la región la directora del Centro de Prevención de la Violencia, Mónica Zalaquett.
Recordó que así se hizo en las negociaciones que pusieron fin a las guerras políticas en las décadas anteriores, como Esquipulas y Contadora, donde se negoció y se encontró la paz.
“Necesitamos continuar este proceso de diálogo para construir la paz social, amenazada por otro tipo de problemas hoy día”, manifestó Zalaquett, quien recomendó ampliar el consenso social sobre las causas y las consecuencias que generan la violencia.
Ésta es parte de la exposición que realizó ayer Zalaquett, durante un encuentro centroamericano de prevención de la violencia: Un Diálogo por la Paz, en el que participan representantes de organismos que trabajan con la juventud o en prevención de la violencia en el área, que fue realizado con auspicio de la cooperación austríaca.
El Estado en cada uno de los países de la región debe dar mayor importancia a las políticas educativas y culturales, que promueva la tolerancia y evitar la violencia, con prioridad en la violencia intrafamiliar, indicó Zalaquett.
PROBLEMAS DESDE HOGAR
La violencia juvenil constituye una respuesta de millares de jóvenes que resienten hondamente la violencia en sus hogares, el abandono y la irresponsabilidad paterna y que encuentran en las pandillas un espacio de identificación, manifestó Zalaquett.
En Nicaragua, la violencia intrafamiliar es un tema de seguridad ciudadana, manifestó la jefa de las Comisarías, comisionada Mercedes Ampié.
Es por ello, que según Ampié, esa institución trabaja por el fortalecimiento de las comisarías. A la fecha en el país existen 32 comisarías.
El movimiento de las pandillas aparece como una manifestación también de esta masculinidad en crisis, toda vez que se trate de una cultura que impone roles a los hombres, que los enfoca a matar o morir para reafirmar su identidad sexual.
Marco Antonio Castillo, director de la Asociación Grupo Ceiba, de Guatemala, estima que el problema radica en que no se acepta que la violencia es consecuencia de las brechas existentes entre ricos y pobres.
“Hoy en mi país ya no hay clase media, hace muchísimo tiempo que desapareció, sólo hay ricos y hay pobres, y la gran mayoría de los pobres, el 80, el 90 por ciento de mi país, es gente pobre”, dijo Castillo.
Destacó que “la mala llamada limpieza social” que prevalece en su país, y que consideró no son más que “ejecuciones extrajudiciales”, ha dejado más de mil 500 asesinatos de jóvenes en lo que va del año.
“Muchos de ellos lamentablemente sin ser investigados”, refirió tras señalar que aducen que en su mayoría se trata de riñas entre pandillas o por haber estado relacionados al crimen organizado.
Por su parte la jefa del Programa Centroamericano del Control de Armas, del Programa de Naciones Unidas (PNUD), Eva Sacasa, indicó que un estudio que realizan en la región y que posiblemente finaliza en octubre, determinará cuántas armas de fuego hay en la región, de forma ilegal.
Sin embargo, la también comisionada general en retiro, considera que se debe hacer hincapié en la prevención.
Sacasa estima que en términos de ocurrencia de hechos delictivos como homicidios, Nicaragua está en mejor posición que otros países del área, reconoce que existe percepción de un repunte en hechos delictivos . “Se debe prestar atención a evitar que ese tipo de acciones siga proliferando; porque si nos descuidamos podemos llegar a niveles superiores”, advirtió.