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Voto nulo como abstención electoral
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El Movimiento por el Rescate del Sandinismo llamó públicamente a sus seguidores y a los ciudadanos nicaragüenses en general, a votar nulo en las elecciones municipales del próximo noviembre. Este Movimiento es una de las organizaciones que integran la Alianza MRS, de la cual forman parte también el Movimiento de Renovación Sandinista (que igualmente usa la sigla MRS), el Partido Socialista Nicaragüense (PSN) y otros movimientos políticos de izquierda, de los cuales no se sabe hasta ahora si comparten el llamamiento a votar nulo.

Los dirigentes del Movimiento por el Rescate del Sandinismo explicaron que su llamado no es a la abstención electoral, sino a participar en las elecciones pero mediante la anulación del voto, lo cual, dicen, “servirá para demostrar un rechazo al ‘pacto’ de Daniel Ortega con Arnoldo Alemán”. Sin embargo, un portavoz del Consejo Supremo Electoral (CSE) advirtió que llamar a la anulación del voto es un acto delictivo, porque según el artículo 175, inciso 2, de la Ley Electoral, cometen delito electoral aquellas personas que “aprovechándose de sus funciones o atribuciones, presionen a sus subalternos a votar en determinado sentido o abstenerse”.

Evidentemente ésta es una interpretación extensiva de las disposiciones penales establecidas en la Ley Electoral, lo cual no cabe en derecho ni se podría aplicar en este caso, porque los dirigentes del Movimiento por el Rescate del Sandinismo no están presionando a sus subalternos “a votar en determinado sentido o abstenerse”, sino haciendo un llamado a sufragar pero votar nulo. Anular el voto significa que el ciudadano se presenta ante la Junta Receptora de Votos que le corresponde, pero en vez de votar por alguno de los candidatos que se ofrecen en la papeleta electoral, anula su voto ya sea marcando en todas o en varias de las opciones, o haciéndolo fuera de las casillas, o escribiendo sobre la papeleta algún mensaje de cualquier tipo. La anulación del voto puede ser deliberada, pero generalmente es involuntaria, pues según el artículo 125 de la Ley Electoral el voto se anula cuando, por no haber marcado la persona de manera suficientemente clara, su voto, en el círculo correspondiente de la boleta electoral, “no pueda determinarse la voluntad del elector”.

En todo caso, la anulación voluntaria o deliberada del voto es una forma de abstención electoral. Quienes le piden a los electores que anulen sus votos con un propósito político determinado, están haciendo en realidad un llamado a la abstención. De acuerdo con la doctrina electoral, la abstención puede ser técnica —o estructural—, que es cuando se produce por razones no imputables al elector, como decir enfermedad, ausencia del país o de la circunscripción, fallas en el padrón electoral, fuerza mayor o excesivo alejamiento del centro de votación con respecto del domicilio. O puede ser abstención política y consciente, como una manifestación expresa de repudio al sistema de gobierno o a las candidaturas inscritas, y en este caso la abstención es una forma de rechazo al poder y un acto de desobediencia cívica. En tercer lugar está el llamado abstencionismo apático, cual es el motivado por la pereza personal, por el sentido de inercia o por la incomprensión de la importancia del voto y de las consecuencias de la abstención. Finalmente, se le llama “abstención cívica” a aquélla en la que el ciudadano participa en las elecciones pero sin pronunciarse por ninguna de las candidaturas, por lo cual emite el voto en blanco o lo anula en cualquier forma. Y es obvio que a este último tipo de abstención, corresponde el llamamiento del Movimiento por el Rescate del Sandinismo a anular el voto en las próximas elecciones municipales.

En todo caso, lo importante no es que el llamado a anular el voto sea una modalidad de abstención, o que sea un derecho, o que constituya un delito electoral. El problema es que la abstención en cualquier forma favorece al Frente Sandinista y a Daniel Ortega, porque el voto orteguista es duro y disciplinado y por lo tanto entre menos sufragios reciban los candidatos de la oposición más alcaldes y concejales conseguirá el FSLN. De modo que llamar a la abstención de cualquier tipo significa de hecho —aunque no sea ésa la intención de los abstencionistas— ayudarle al sandinismo orteguista y dictatorial a ganar las próximas elecciones municipales, con todas las nefastas consecuencias que esto podría tener.

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