Después de escapar a la seguidilla de lesiones que no sólo redujeron su tiempo de juego el año pasado, sino que llegaron a levantar algunas dudas sobre su futuro, Vicente Padilla dio la impresión de ir hacia una gran campaña en este 2008.
Se entrenó a tiempo aquí y pronto asumió el puesto de líder en el plantel de los Rangers, quienes parecían inspirarse en cada una de sus apariciones. Se mantuvo durante tres meses entre la élite del pitcheo, mientras se le consideraba candidato al Juego de Estrellas, y hasta un importante material de refuerzo en el período de cambios.
Con 12 victorias a la mitad de la temporada, el nica estaba en posición, no sólo de imponer una nueva marca para un nica en las Mayores, sino con las oportunidades de aproximarse a los 20 éxitos, una cifra cada día más difícil de atrapar incluso para los más connotados tiradores del juego.
Sin embargo, de pronto han retornado las lesiones, que se han manifestado en la cadera y el cuello, y que se han vuelto recurrentes. Y el mayor daño, se ha visto en las cifras del nica, mientras la confianza, indudablemente sufre también sus afectaciones. Así que una campaña que parecía hacia el asombro, se ha tornado ahora en un compendio de incertidumbres.
No todo está perdido. El nica aún dispondrá de seis oportunidades en el cierre de campaña y los 15 éxitos siguen siendo una posibilidad muy factible. Claro, lo esencial será que se mantenga saludable, y ante los Tigres, más allá de lo que pasó en el séptimo, probó que estaba bien de los males que lo han aquejado.
Esta campaña, en la que muestra 12-7 y 4.96, sigue siendo de más alegrías que tristezas, pero necesita rescatarla con un buen cierre, si desea que se le considere una labor a la altura de las expectativas de los Rangers o, al menos, de las que tenían en mente cuando le ofrecieron el último contrato por 33.75 millones.