Hay un Veloz, un Bueno, un Grueso y varios Delgado, un Paz y un Guerra. Por haber, en los Juegos Olímpicos, hay hasta un Brad Pitt.
La mayoría de los 10,000 atletas participantes se van a ir a casa sin medallas, pero sus apellidos no pasaron desapercibidos en los lugares de competición.
Si alguna vez hubo un nombre apropiado para un deportista olímpico es el de Juan José Veloz, pero eso no le bastó al nadador mexicano que quedó eliminado en los 100 y 200 metros mariposa.
El de Daniel Grueso suena menos atlético, aunque al velocista colombiano de 1.80 metros de estatura y 79 kg de peso no le sobra ni un gramo.
En tiempos de “tregua olímpica”, es muy oportuno el apellido de la venezolana Jessica Paz, cuyo equipo no pudo dar mucha guerra en el voleibol femenino.
Un oro que ya está decidido es el del apellido más largo, que se lo llevó la pesista tailandesa Prapawadee Jaroenrattanatarakon, incluso antes de colgarse el título en la categoría de hasta 53 kg.
El más corto es sin duda alguna el de la también pesista norcoreana O (Jong Aer), pero la estrella de estos Juegos es sin duda Brad Pitt, un boxeador australiano del peso pesado, a quien sus compañeros apodan “Hollywood”, y que con un oro en los últimos Juegos de la Commonwealth ya demostró que tiene derecho a ser famoso por algo más que por su nombre de estrella del cine.