Guillermo Pérez dice no recordar la última vez que un hombre mexicano ganó una medalla de oro en unos Juegos Olímpicos y nadie puede culparlo.
Después de todo, el azteca que ayer se coronó en la división de 59 kilos del tae kwon do en Beijing tenía apenas 4 años de edad cuando eso ocurrió.
“No recuerdo lo que estaba haciendo, quizá estaba en los brazos de mis papás, estaba yo muy pequeño”, dijo Pérez al final de su combate contra el dominicano Gabriel Mercedes en la final del miércoles.
Antes de Pérez, la última medalla de oro para un hombre mexicano en unos Olímpicos fue cuando Raúl González ganó los 50 kilómetros de marcha en Los Ángeles el 11 de agosto de 1984.
Después de eso, sólo una mujer ocupó lo más alto de un podio olímpico en Sidney 2000, cuando Soraya Jiménez se bañó de oro en las pesas.
“Los (recientes) triunfos de las mujeres me motivaron a saber que se pueden lograr cosas grandes, como dices, hacía 24 años que un varón no ganaba oro, es un buen momento para que tanto los varones como las mujeres nos demos cuenta de que se puede lograr lo que te propongas”, añadió el mexicano.
A sus 28 años de edad, el éxito parece llegar un poco tarde para Pérez, pero no por falta de ganas. En Sidney 2000 estaba muy joven y para Atenas 2004 quedó relegado por una lesión en la rodilla. En los Panamericanos de 2007 quedó eliminado en un selectivo local al caer ante Oscar Salazar, quien en Atenas fue medallista de plata en el mismo peso.
“Llegar ahora en esta madurez, a mis 28 años de edad es algo que disfruté, que soñé, espero que la delegación (mexicana) se motive y se den cuenta que México es un país grande, que puede lograr cosas grandes, espero que los demás se motiven, que sueñen, que los sueños se hacen realidad”, añadió.