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Injusticia

“La injusticia, allí donde se halle, es una amenaza para la Justicia en su conjunto”.

Martin Luther King (1929-1968) religioso estadounidense.

Salario de maestros

Referente a las protestas que realizaron recientemente los maestros de preescolares comunitarios de Managua y Ciudad Sandino al Ministro de Educación, Miguel De Castilla, por un aumento salarial, a quienes legalmente se les está cometiendo violación a la ley del salario mínimo, que obliga a los empleadores a pagar el salario mínimo estipulado.

Pero, ¿dónde están los CPC y Anden? ¿Por qué no reclaman ni defienden los derechos de estos maestros? ¿Por qué permiten que el Ministerio de Educación (Mined) los explote pagándoles un salario irrisorio de 500 córdobas mensuales, sólo por no reclamarle al “compañero Presidente”, que no está de acuerdo con el reclamo de las reivindicaciones de los trabajadores?

Fulvio Tijerino Pérez

Diálogo de sordos

Daniel Ortega Saavedra, como buen discípulo de Lenín siempre que se encuentra en apuros provocados por su soberbia y carencia de tacto para gobernar, desempolva una de las viejas recetas de su maestro. Es el llamado “tango de Lenín”: “Dos pasos adelante y luego uno para atrás”.

El diálogo nacional tal y como lo conciben Ortega Saavedra y la cúpula del FSLN, no es más que una estratagema para endosarle las culpas de todos sus fracasos en la conducción política, económica y social de Nicaragua a la oposición interna, la oligarquía, los periodistas independientes y en el plano exterior, al ya manido imperialismo yanqui. Como “concesiones” puede ordenarle al presidente del CSE, Roberto Rivas Reyes, restituirle sus personerías jurídicas al MRS y al PC, a cambio que le permitan implementar el fraude electoral masivo preparado para las elecciones municipales de noviembre del año en curso y así sucesivamente.

Al final, será un diálogo de sordos.

Eleonora Carrasco Peña

La Nicolasa

A decir verdad, nunca me alcanzó un garrote nicolasiano, aunque fui varias veces huésped de las cárceles de El Hormiguero y La Aviación, como secuela del asesinato de estudiantes universitarios en León, el 23 de julio de 1959, y por ser miembro de la Juventud Patriótica Nicaragüense (JPN) en la insurgencia urbana. Muchas veces, en las manifestaciones callejeras de entonces, volvía sobre mis pasos a toda carrera en busca de refugio en alguna casa de puertas abiertas, al grito de ¡ahí viene la Nicolasa! (Magazine No. 116 del 10 de agosto).

El coto de caza de esta retorcida mujer se extendía desde San Antonio hasta Chico Pelón y desde la Loma hasta la calle El Triunfo, pasando por el Hospital General, el Ayuntamiento, las avenidas Roosevelt y Bolívar, Santo Domingo, la cantina El Abanico y el Mercado Oriental, en cuyas cercanías habitaba la Colacha, una sencilla vivienda, víctima ella misma de la satrapía del poder.

Desde la primera y las siguientes noches de mi encierro, a medianoche, la Nicolasa se aparecía en El Hormiguero a infundir terror entre los “políticos”, acuerpada por sus desalmadas turbas y la indiferencia de los carceleros. En una de esas ocasiones me encontraba compartiendo el único camastro de la bartolina con el doctor Julio César Avilés y otros presos. De pronto un vocerío procedente de todos los rincones de la cárcel nos despabiló por completo. Era la Nicolasa. Las turbas y los presos gritaban, unos para meter miedo y otros para darse valor.

Esa noche fuimos testigos de la valiente prestancia de Fernando Gordillo, joven orador y escritor, fundador con Sergio Ramírez de la revista Ventana y estudiante universitario como yo. Él detrás de las rejas increpó con lucidez a la Nicolasa, mientras ella le reclamaba que cómo era posible que un hijo de empleado público se juntara con los “comunistas jueputas” y cosas por el estilo. Las turbas coreaban a su jefa, a la vez que hacían restallar garrotes y cadenas en las barras de la celda y hacían como que escogían a alguien para sacarlo a darle de palos, método nicolasiano de sobra conocido.

Y eso mismo pasó en otra ocasión. Sacaron a uno de los presos y se lo llevaron bajo una lluvia de insultos y empujones. Nunca más le volvimos a ver. Fueron conjeturas, pero se imponía la posibilidad de un soplón entre nosotros. El doctor Avilés así lo creyó. A veintiocho años de la desaparición de la vida pública de este infausto personaje, comparto con el editor de Magazine, Fabián Medina Sánchez, la certeza de que el legado de la Nicolasa Sevilla aún está vigente.

Porfirio J. Gómez

Perdón y pacto

En las recientes declaraciones publicadas el pasado 12 de agosto en el Diario LA PRENSA , Arnoldo Alemán, con el cinismo que le caracteriza, pidió perdón por haber nombrado de dedo al candidato a la Presidencia de la República, ingeniero Enrique Bolaños, pero fue reincidente al haber nombrado de dedo a la fórmula Rizo-Alvarado, en las elecciones del 2006, impidiendo que el PLC elija en internas a sus candidatos.

Alemán debería de pedir perdón al pueblo de Nicaragua por su pacto con Ortega, politizando todas las instituciones del Estado, por haber traicionado la democracia y entregado todo por una libertad provisional. También debería de pedir mil veces perdón y de rodillas por su traición a la Patria.

Ante el pecado del pacto y la corrupción, Alemán ya recibió una parte del castigo que se merece cuando una juez sandinista le recetó 20 años de cárcel y el Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM) confirmó la sentencia. A pesar de todo esto, diputados y magistrados siguen haciendo concesiones, ¿hasta dónde llegará la sumisión? ¿Estarán dispuestos a reformar el Arto. 147 de la Constitución para darle cabida a la reelección?

Les recuerdo a los diputados, magistrados y directivos del PLC que la obediencia y lealtad, en lo que respecta a lo material, sólo se deben a la Patria y si no ésta los juzgará.

Luis Solórzano

Granada

Pésima retórica

La primera dama Rosario Murillo parece creer que la retórica barata que usa es maravillosa. Sus mentiras, las que dijo sobre la participación de la Embajada americana en contra de su esposo Daniel Ortega por la violación de la hijastra, demuestra claramente a qué grado de bajeza alcanza o más vale no alcanza, su educación. Ortega en otras naciones es repudiado no sólo por su conducta sexual, sino también por su liderazgo de pobre y fuera de foco.

Ortega cuando habla no sabe qué decir y por esa razón dice lo que le viene a su corta inteligencia. Nicaragua es mejor sin él. Aún no comprendo cómo fue elegido para ejercer el cargo de Presidente. Políticos como él no tienen cabida en este siglo, lo mismo que Hugo Chávez y Rafael Correa, de Venezuela y Ecuador, respectivamente.

Willoughby L. Lloyd

Teatro Nacional

Me parece que una acertada decisión del actual gobierno ha sido el nombramiento como subdirectora del Teatro Nacional Rubén Darío a la licenciada Ivania Velásquez, una mujer unida a la cultura de nuestro país por más de 25 años. Durante tres años laboró en la Casa de Cultura de Masaya, lo que le permitió involucrarse en el quehacer cultural a nivel nacional y conocer de cerca a todos los artistas del país. Ha sabido como profesional del Derecho conjugar las leyes y la cultura asesorando a diversos artistas en la planificación de sus proyectos culturales.

Instructora de danza, promotora cultural, profesora de pintura y repujado en aluminio. Estudió durante dos años en la escuela Espacio Abierto, teniendo como maestra a la reconocida bailarina Gloria Bacon. Residió en los Estados Unidos de Norteamericana, donde realizó cursos de administración y cultura.

No dudo de que en su cargo como subdirectora de la máxima casa de cultura del país, como lo es el Teatro Nacional Rubén Darío, sabrá dignificar a los artistas nacionales, los cuales en muchas ocasiones no les han brindado el lugar que les corresponde. Ojalá que en esta nueva etapa el Teatro Nacional realice más coproducciones con nuestros artistas y no sea únicamente un local de alquiler como ocurrió en los últimos años. Además de impulsar nuevos proyectos ligados a la política cultural de la nación, como son entre otros: la promoción de programas forjadores de conciencia, dignidad e identidad cultural nacional. Desarrollar las artes escénicas en general, y sobre todo la presentación de espectáculos de calidad dignos de nuestro Teatro Nacional Rubén Darío.

Julio León Báez

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