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El Asalto al Palacio y otras historias no contadas
Geiner Enrique Bonilla R.
revista@laprensa.com.ni
EL ESTRENO

El documental El Asalto al Palacio se estrenará el próximo viernes 22 de agosto, al cumplirse exactamente los 30 años del acontecimiento.
El estreno será a las 6:30 p.m. en la sala 2 de los cines Alhambra en Multi Centro Las Américas.
Luego del estreno, el documental visitará varios departamentos del país.

Rehenes, diputados y guerrilleros que participaron en la toma del palacio nacional se encuentran treinta años después para protagonizar la misma historia. esta vez llevada a la pantalla

Un hombre de más de ochenta años y ebanista de ocupación cuenta parte de la historia de la toma del Palacio Nacional, ocurrida hace treinta años.

Él no fue guerrillero ni rehén, tampoco figuraba como un personaje político de la época. Este individuo, cuyo nombre aún no conocemos, tuvo dos emociones encontradas aquel 22 de octubre; pues mientras escuchaba por la radio las noticias del asalto, se sacudía los nervios de llevar a su hija a dar a luz al hospital.

Este episodio es incluido al final de El Asalto al Palacio, un documental producido y dirigido por Heydi Salazar, que no pretende ser una versión más de la misma historia, sino mostrar el lado humano de aquellos guerrilleros que marcaron un hito en la historia nacional.

“A este señor lo encontramos en una de las locaciones donde estábamos grabando; él preguntaba y pregunta qué andábamos haciendo, yo le contesté y él nos contó su historia”, explicó Salazar.

El intento de la productora se basa en recabar los testimonios de estos personajes, muy jóvenes para entonces, y sacar a flor de piel esos sentimientos que los motivaron a formar el Frente Sandinista y su decisión de arriesgar su vida por la libertad del país, a sabiendas que no contaban con una adecuada preparación militar.

LAS OTRAS CARAS

Para mostrar las otras versiones, en el documental se entrevista a los ex diputados liberales y conservadores Luis Pallais Debayle y Standford Cash, que comparten la experiencia que vivieron frente a los guerrilleros y cómo treinta años después se siguieron viendo como seres humanos normales; se han saludado, como amigos.

“Hay anécdotas, cómo Luis Pallais se ha encontrado con Edén Pastora y se han sonreído. Uno le dice: “Mi secuestrado”, el otro se pone a reír”, relata Salazar, quien asegura que las historias fluyen, pero no de una manera negativa.

Los personajes se muestran relajados, un poco más serenos, pero siempre con esa vitalidad de jóvenes que llevan disfrazada con algunas canas.

Filadelfo Martínez, el único periodista que abordó la noticia, también cuenta su versión; al igual que el único guerrillero herido, que luego de tres décadas aún lleva las balas dentro de su cuerpo.

“Él nunca las había visto (las balas), lo llevamos a hacerse una radiografía y allí las tiene”, aseguró Salazar.

A este individuo lo persigue su pasado, entre risas comenta que cuando entra a un banco o algún lugar donde hay detectores de metal genera un ruido increíble.

EN TODOS LOS PUNTOS

El documental se armó en varias locaciones, desde el Palacio hasta León, donde se visita la Casa Buzón, lugar que según se cuenta fue donde a Edén Pastora se le ocurrió la idea del asalto, en una madrugada.

Las versiones femeninas también tienen su parte. La esposa de Pastora representa a todas esas mujeres que colaboraron desde Costa Rica en la confección de los uniformes que se usaron en ese episodio.

Pero Heydi Salazar quiso ir un poco más allá y traer aquellos detalles que la historia se encargó de ocultar, quizás porque parecían triviales recuerdos en comparación al hecho histórico del que fueron protagonistas.

Lentes llenos de sangre y la soga con la que ataron a Luis Pallais son imágenes de transición que se unen a anécdotas acompañadas de risas, que recuerdan qué comieron y que miedo sintieron antes de emprender la lucha que los conduciría a la muerte o a la victoria.

Es un documental que muestra a sus protagonistas orgullosos por el hecho de ser parte de la historia nacional. Es un documental que consumió más de seis meses de trabajo y diez días de grabación. Es un documental que proyecta entrevistas separadas, pero que juntas hilvanan el lado humano de El Asalto al Palacio.

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