Los nicaragüenses nos encontramos en una situación de estancamiento. Las partes no nos hemos puesto de acuerdo porque estimamos que unos estamos hechos como ángeles y los otros son el demonio. Según el Diario LA PRENSA del 17 de agosto de 2008, el presidente Ortega hizo un llamado a los nicaragüenses para que hicieran propuestas concretas, que él encantado las recibiría. Un Presidente de la República responsable atiende las demandas de los ciudadanos, eso le ayuda a bien gobernar. Pero claro, no es suficiente con recibirlas encantado, hay que ejecutarlas.
Las preguntas son: ¿Cuál es la propuesta concreta que los nicaragüenses harán? ¿Cómo formular esa propuesta concreta? En mi opinión como ciudadano nicaragüense, la respuesta la puede dar una gran concertación nacional, en la que deben incidir todas las fuerzas sociales del país que en un principio no incluya ni a los partidos políticos, ni a las iglesias, ni al Gobierno; éstos ya tendrán en otra fase su participación. De ahí, todos los demás que constituyen la nación nicaragüense.
Estamos hablando de una concertación en que participen los sindicatos agrupados por sector (construcción, de la industria, del comercio, periodistas, etc.), los diferentes gremios empleadores a nivel de cámaras (construcción, agropecuario, comercio, industria, turismo, etc.), asociaciones rurales, cooperativas, los diferentes cuerpos organizados de la sociedad civil (participación ciudadana, los que velan por la transparencia, los que promueven la democracia, los que velan por la libertad de expresión, etc.)
Que en mesas sectoriales se sienten los diferentes interesados a debatir las áreas divergentes, a buscar los puntos de concertación. Esta concertación será la que se pueda lograr hoy con los instrumentos a la mano y de acuerdo con la situación económica del país, ya que este proceso de concertación debe ser un ejercicio trianual de actualización.
Son tantos los puntos en que se puede lograr concertación, concertación que implica mutuas renuncias temporales, que nos haría posible convivir en paz dentro de la diferencia. Es como darnos una tregua por tres años, durante los cuales nos iremos preparando para la siguiente ronda trianual. Debe formularse el plan general de nación, la Nicaragua que debemos todos en unión construir hacia el futuro. Se establecería el plan general de desarrollo de la democracia para todos, de educación, de salud, de justicia igual para todos, de energía, de cómo eliminar la pobreza y el subdesarrollo, de seguridad ciudadana, del juego electoral nacional y municipal, de producción, de medio ambiente, etc.
Luego vendría el rol de los que hemos apartado de la discusión: Las iglesias (así, en plural) jugando un papel de moderadores y testigos de autenticidad de la concertación. El documento final sería entregado a la Asamblea Nacional para que le dé formato legal a lo que aún no esté establecido en las leyes, y al Presidente de la República y Consejo Supremo Electoral para que reglamenten y ejecuten lo que ya está establecido por ley, y se obliguen a acatar lo concertado. A los organismos de control y vigilancia (Corte Suprema de Justicia, Contraloría, Fiscalía, Procuraduría, etc.) la solicitud de que hagan que se cumplan las leyes en beneficio de la ciudadanía sin atender ningún tipo de presión política.
Es pues la concertación, el mandato que los gobernados hacen a los dirigentes del Estado, mandato que nace de la propia Constitución Política, obedecer la ley y la voluntad de los nicaragüenses.