La leyenda del placer por el futbol y la alegría que tuvo el Brasil campeón mundial en México-1970 renació en Beijing 2008, con la magia de las “Meninas” brasileñas, finalistas por el oro con Estados Unidos.
No está “O rei” Pelé, pero está “La rainha”, su versión femenina, la extraordinaria Marta, la mejor futbolista de la historia y estandarte de una escuadra que recuperó para los aficionados el encanto y la belleza del juego.
Aquel monarca tenía a su alrededor un ballet maravilloso, tal vez el mejor de toda la historia del balompié internacional, con los talentos de Tostao, Rivelinho, Gerson y Jairzinho.
Pero Marta no tiene nada que envidiar porque la rodean las formidables Cristiane, Daniela y Formiga, que animan la fiesta femenina de la samba brasileña dentro de la cancha, así como el futbol de aquellos maestros de hace 38 años era un regalo para la vista de los aficionados.
“Nuestro objetivo es escribir nuestro nombre en la historia del futbol brasileño”, confiesa Daniela, cuyo fuerte remate termina de romper todos los prejuicios que aún puedan quedar con el futbol para mujeres, un fenómeno imparable.
Fue el entrenador Mario Lobo Zagallo quien se atrevió a formar para México-1970 un equipo con cuatro números 10, es decir cuatro genios creativos, cuatro magos del balón y cuatro timoneles, con capacidad de gol todos ellos.
En los Juegos Olímpicos de Beijing, Marta se asocia con Cristiane para el arranque ofensivo final, en un movimiento armónico que nace de las triangulaciones y combinaciones con Formiga y Daniela.
“Nos compenetramos muy, muy bien. Llevamos mucho tiempo jugando juntas, y nuestra compenetración sobre el terreno de juego siempre existirá, porque somos muy buenas amigas fuera de él”, dijo Marta de Cristiane.
Pueden dar prueba de ello los arcos rivales en Beijing 2008, batidos cinco veces por Cristiane, tres veces por Marta y dos por Daniela, en algunos casos con hermosos goles de los que se ven pocos en el futbol masculino, con dientes apretados, especulación y mezquindades.
Brasil tuvo después de México estupendos jugadores y equipos, con aluviones de lauros internacionales, hasta ser los pentacampeones.
Pero en la historia contemporánea del futbol, la marca “Brasil del 70” quedó como la máxima expresión del preciosismo y la felicidad con la pelota, sin individualismos estériles, con pleno sentido colectivo.