En el mundo, el turismo rural es un negocio de centenares de millones de dólares para los países en desarrollo, y es una oportunidad para miles de inmigrantes que en su mayoría proviene del sector rural.
Francia y Austria son ejemplos del desarrollo de este tipo de turismo, mientras América Latina ha registrado en Argentina, Chile o Brasil un crecimiento importante.
El Valle de Napa, en California, Estados Unidos, es famoso por sus viñedos y recibe anualmente a 16 millones de turistas, sólo superado como destino turístico en ese país por Disney.
Todo conduce a lo mismo: plantaciones agrícolas, crianza de ganado y reservas forestales convertidas en destinos turísticos que constituyen una opción rentable y diversificada, para pequeños productores nacionales.
“No somos expertos en turismo pero estamos aprendiendo el tema y nos resulta interesante, ya que puede convertirse en un medio, una propuesta de turismo rural que aporte a ese desarrollo”, indicó Manuel Morales, coordinador del Programa de Campesino a Campesino (PCAC), de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG).
ES EL SEGMENTO QUE MÁS CRECE
Los intentos por desarrollar el turismo rural son relativamente recientes, y todavía no se toma como un segmento turístico independiente del turismo en general.
Róger Solórzano, coordinador de la carrera de Turismo, en la Universidad Americana (UAM), explicó que en el país no hay una política definida para promover e incentivar el desarrollo de esta actividad y “cada quien anda por su lado”.
Es en este contexto que la UAM, en conjunto con el PCAC, desarrollaron el simposio nacional “¿Es el turismo factor clave para el desarrollo rural?”, impartido por el especialista del tema, Enrique Barrera, coordinador del área de Turismo Rural de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires.
Según Barrera, este segmento de turismo registra un crecimiento acelerado en todo el mundo.
Agrega que si bien el turismo de sol y playa es el más importante, el turismo rural registra una tasa de crecimiento mayor.
Esto se debe a que “ha habido cambios en la salud, al aire libre, al mayor consumo de verduras, todo esto va de la mano con el turismo”, explica el experto.
Afirma que no hay que vender la idea de que el turismo rural es la solución para los problemas del campo, pero hay datos que apuntan a que la actividad es muy rentable y puede generar ingresos adicionales a los productores agropecuarios.
Según dijo, el cinco por ciento de los ingresos por turismo son de turismo rural.
La Organización Mundial de Turismo (OMT) ha informado que el segmento rural ha generado en el mundo ingresos de 725 mil millones de dólares. El cinco por ciento de eso es más de 36 mil millones de dólares, una cifra nada despreciable.
En Nicaragua los ingresos totales por turismo suman alrededor de 250 millones de dólares.
FAVORECE A LA NATURALEZA
Gloria Carrión Cruz, coordinadora de la Iniciativa de Promoción del Turismo Rural, señaló el vacío de políticas para la promoción y estructuración de una red de turismo rural, que permita definir el papel del Gobierno, de la empresa privada y de los productores.
“Tratar de incorporar a los actores rurales requiere de políticas institucionales y requiere de una estrategia nacional entre las instituciones de Gobierno y los sectores involucrados”, sostiene Carrión.
Esta actividad permite también preservar el medio ambiente y la preservación de la biodiversidad, sostienen los expertos en el tema. Eso significa que paralelamente hay un beneficio por el lado de la naturaleza.
Róger Solórzano hace una diferencia entre el turismo rural y el ecoturismo, este último promovido con éxito en Costa Rica.
El turismo rural apunta a promover las unidades productivas del campo como destinos turísticos, para que el visitante conozca todo el proceso de producción, tanto agrícola como ganadero, y representa una oportunidad para un país con producción agropecuaria importante.
BUSCAR MODELO PROPIO
Aunque las experiencias internacionales de turismo rural son exitosas, cada país debe buscar su propio modelo, sostiene Barrera.
A partir de sus propias características “hay cosas que funcionan para un país pero no funcionan para otros”.
En este sentido Róger Solórzano destacó la experiencia de fincas como Selva Negra o Esperanza Verde, que han recibido reconocimientos internacionales y se han convertido en puntos de referencia turística.
Aclaró que no se trata de sustituir los cultivos agrícolas, sino de complementar las actividades para obtener otros ingresos y éste es uno de los objetivos de los encuentros nacionales.