Hay temas que han sido recurrentes en Nicaragua durante los últimos 20 ó 30 años.
El caso del asolvamiento y necesario dragado del río San Juan es uno de estos temas, problema que ya había sido identificado en 1858.
Las autoridades nicaragüenses de esa época estaban conscientes de que el asolvamiento del río San Juan y de la bahía que se forma en su desembocadura, eran ocasionados por los sedimentos que desde esa época venían, y siguen viniendo, de territorio tico.
En 1976 el US Bureau of Reclamation estimó que cada año llegan al río San Juan más de 12 millones de toneladas de sedimentos procedentes del territorio costarricense a través de los ríos Frío, San Carlos y Sarapiquí.
Ahora, 30 años más tarde, esta cifra debe ser considerablemente mayor.
El pasado 27 de julio, un funcionario del Gobierno declaró que este año espera cumplir con “uno de sus sueños”: el dragado del río San Juan.
Extraordinario sueño. De seguro que habrán miles de pobladores de esta zona que han soñado, y sueñan, con dicho dragado, sobre todo en la época seca, cuando el río se vuelve innavegable en un tramo de unos 32 kilómetros.
De acuerdo con dicho funcionario, el dragado se hará a un costo de dos millones de dólares, cuando él mismo estima que su costo real puede ser de 6 a 7 millones de dólares.
Durante la Administración Bolaños, ENAP estimó el costo del dragado en 10 millones de dólares.
Para hacer dicha obra con tremendo ahorro, este funcionario espera recurrir a la mística del pueblo nicaragüense y a sus amistades, quienes, según él, le ayudarán con el diesel, con la mano de obra, con el pago de los operarios, etc.
Concluye su sueño contando que después de realizada esta obra, “piensa retirarse junto a su esposa a algún rincón de San Juan del Norte, donde se ve con una copa de vino blanco y una langosta servida, disfrutando sus últimos días”.
Comandante, despierte que esto no es un sueño.
El dragado del río San Juan no se puede hacer así como lo sueña.
No se puede hacer con trabajo voluntario o rojo y negro, como se conoce popularmente. Por Dios Comandante, el dragado del río San Juan es una tarea seria.
Me resisto a creer que el presidente Ortega le haya asignado al Comandante la responsabilidad de dirigir el dragado, pero como no ha habido ningún pronunciamiento del Gobierno a la disparatada declaración del Comandante Guerrillero, parece ser que es cierto.
Hay varios casos de ex funcionarios que por menos cosas que las dichas por este ciudadano han sido destituidos de sus cargos. ¿Será que ninguno aduló tanto al Presidente?
Oscar René Vargas no pudo ser el Embajador de Nicaragua en Francia por haber declarado que “Pensar trae muchas adversidades”.
Amanda Lorío dejó de ser ministra del Marena porque “autorizó consultas de medicina alternativa” en una oficina de dicha institución. Roger Alí Romero dejó de ser el director ejecutivo de Enabas, “luego de que colocó un puesto de granos básicos en el Mercado Israel Lewites”.
¿Habrá consultado el Comandante Guerrillero su iniciativa del dragado con las autoridades del Gobierno? Si así fue, ¿habrá alguien cuerdo que haya aprobado esta iniciativa?, ¿habrá algún profesional serio, capaz de plantear tremendo disparate? Dejar que el Comandante Guerrillero tenga algo que ver con la ejecución del dragado no es un sueño, es una verdadera pesadilla. Me sumo a las palabras del presidente Ortega: “zapatero a tu zapato”.