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Los pobladores han colocado velas a la Virgen de Guadalupe para pedirle les ayude a recobrar la paz tras la redada. (la prensa/ap)
Víctimas de la Migra
Un pueblo perdió la cuarta parte de su población en la mayor redada antiinmigrantes en EE.UU.
Monica rhor
POSTVILLE, Iowa, EE.UU./AP
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Irma Rucal se sentía nerviosa el lunes el 12 de mayo. Esta inmigrante guatemalteca trabajaba su turno normal en Agriprocessors, la empacadora de carne kosher más grande del mundo y la principal fuente de empleos de Postville, al noreste de Iowa.

Poco después de las 10:00 de la mañana alguien gritó: “¡La Migra! Sálvese quien pueda!”.

El grueso de los 900 trabajadores, en su mayoría mexicanos y guatemaltecos, salió corriendo, escapándole a los agentes de inmigración en lo que fue la redada más grande jamás hecha en un sitio de trabajo en busca de indocumentados.

CASI TODA LA POBLACIÓN

A pocas cuadras, la Iglesia católica Santa Brígida se llenó de esposas e hijos de trabajadores detenidos, todos presas del pánico. Se instalaron en los bancos de madera y rezaron frente a un altar dedicado a la Virgen de Guadalupe, Santa patrona de México.

Postville perdió casi una cuarta parte de su población de dos mil 300 habitantes, incluidos 389 empleados de Agriprocessors, que fueron arrestados y decenas de personas que huyeron o están escondidas.

Unos 60 empleados, en su mayoría mujeres con hijos pequeños, fueron liberados por razones humanitarias, pero tienen procesos pendientes. Hay unas 20 ó 25 mujeres que portan brazaletes electrónicos de vigilancia que les penetran los tobillos y dejan moretones, si no cortes.

Estas mujeres no entienden por qué las autoridades las acusan de robo de identidad. Aseguran que no sabían que los documentos que compraban eran información robada.

“Son delitos graves. No tenemos por qué disculparnos por hacer cumplir las leyes”, dijo el portavoz del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, Tim Counts.

Esta redada ocurrió en mayo y hoy sus pobladores lo recuerdan como si hubiese pasado un tornado que devoró viviendas. Se alteraron numerosas vidas. Mucha gente perdió su empleo y su vivienda. Los niños se separaron de sus padres. Hay comercios a punto de quebrar.

El alcalde del pueblo, Robert Penrod, dice que ahora están en problemas. El pueblo casi quedó paralizado con la mayor redada hecha contra los inmigrantes en Estados Unidos.

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